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XALAPA.- Al destacar el Programa Veracruzano de Finanzas Públicas y Gestión para Resultados, elaborado por instrucciones de la gobernadora Rocío Nahle García mediante el diseño de objetivos, estrategias y líneas de acción encaminados a la disciplina fiscal, administración, control y aplicación responsable de los recursos gubernamentales, priorizando la resolución de problemas públicos, el titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación, Sefiplan, Miguel Santiago Reyes Hernández, afirmó que durante la administración del ex gobernador Cuitláhuac García Jiménez la deuda pública del Gobierno de Veracruz creció en poco más de 2 mil 260 millones de pesos, además de que el ex titular de Sefiplan José Luis Lima Franco tenía registradas 76 cuentas concentradoras. Según el diagnóstico para elaborar el Plan Veracruzano de Desarrollo, el Secretario afirmó que a principios del 2019, el total de la deuda bancaria era de 43 mil 820 millones 500 mil pesos y a finales de la administración cuitlahuista el monto se elevó a 46 mil 540 millones, es decir una diferencia de 2 mil 260 millones de pesos. Se precisa que en el año 2020, la administración del ex gobernador si logró disminuir la deuda a 42 mil 975 millones de pesos, pero para el año 2021 nuevamente creció a 43 975 millones de pesos; en el año 2022 tuvo un ligero crecimiento a 44 mil 54 millones de pesos; y en el año 2023 alcanzó su máximo de 47 mil 228 millones de pesos. Ya a finales del año 2024 bajó a 46 mil 540 millones y en apenas 3 meses, la gobernadora Rocío Nahle García logró disminuirla a 46 mil 411 millones de pesos. Además, dentro del Programa Veracruzano de Finanzas Públicas y Gestión para Resultados se ubicó que durante la administración anterior, ex titular de la Sefiplan, José Luis Lima Franco tenía 76 cuentas concentradoras dispersas en bancos que no tenían ninguna razón para estar así. Con la llegada de la nueva administración se detectó que creció el gasto corriente y no hubo una contención del gasto, y en ese sentido estableció que es una estructura que puede y debe irse transformando a lo largo de la administración, pues es posible emprender acciones a corto plazo que impacten de forma inmediata en la eficacia del gasto. Así las cosas.
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