Denuncian comerciantes de mariscos de Coatzacoalcos, que falta de atención oportuna permitió la expansión del derrame de hidrocarburo
MEMORANDUM 2.- A un mes del inicio de la contaminación por hidrocarburos en el Golfo de México, lo que inició como reportes de manchas de chapopote en Las Barrillas y Jicacal se ha convertido en una problemática activa que continúa impactando a comunidades costeras de Veracruz. Desde el 2 de marzo, pobladores advirtieron sobre la magnitud del derrame, pues aunque inicialmente la gobernadora Rocío Nahle señaló que se trataba de trazas menores, al paso de los días seguían llegando a las playas bloques y plastas de hidrocarburo. De acuerdo con Jesús Solís, presidente del Mercado de Mariscos de Coatzacoalcos, la falta de atención oportuna permitió la expansión del contaminante. “Sí fue mínimo el derrame, el problema es que ni eso recogieron y se fue esparciendo; una gota de aceite contamina hasta 20 litros de agua”, expresó. Durante este periodo también se ha documentado la acumulación de chapopote en bolsas negras tras labores de limpieza. En algunas zonas, estos residuos permanecen rezagados e incluso comienzan a ser cubiertos por la arena. La contaminación coincidió con la muerte de diversas especies, entre ellas tortugas, peces, medusas y delfines, reportadas en distintos puntos del litoral. “Desde el día uno se ha minimizado todo esto (…) es una falta de respeto hacia la naturaleza y hacia nosotros”, aseguró Betzaida Patraca, habitante de Las Barrillas. Mientras las autoridades consideran que el origen podría estar relacionado con chapopoteras naturales, organizaciones ambientalistas advierten que también podría derivar de un ducto vinculado a la refinería Olmeca de Dos Bocas, por lo que exigen esclarecer el origen. De igual forma, pescadores, comerciantes y prestadores de servicios turísticos enfrentan afectaciones económicas, en medio de una temporada alta marcada por el temor al consumo de productos del mar.