Por políticas migratorias de Trump cientos de personas quedaron varadas en México y empiezan a presentar episodios depresivos
MEMORANDUM 3.- Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca inició una cacería contra migrantes Estados Unidos; con la cancelación del sistema CBP One para solicitar asilo miles de personas quedaron varadas en México como refugiadas o a la espera de que se les otorgue esta condición, al no poder regresar a sus países de origen; mientras otras permanecen en albergues, entre ellas madres solteras y hombres enfermos, a quienes el golpe emocional ha llevado a episodios depresivos. De acuerdo con directivos de albergues, pese al reforzamiento de la seguridad en la frontera estadunidense, también hay quienes insisten en cruzarla, pero lo hacen con traficantes que han elevado los costos. Además, las rutas migratorias en México continúan siendo “difíciles y violentas”. Actualmente, afirman, las personas son conscientes de que mientras Donald Trump esté en la presidencia no podrán introducirse a ese país y que, si no cuentan con recursos para pagar a un traficante, su destino será México, aunque sea de manera temporal. Los directivos de albergues coinciden en que el recrudecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos los ha obligado a replantear sus servicios. Además de asesorar a quienes buscan regresar a sus países, deben atender a quienes deciden permanecer en México, ya sea de forma temporal o definitiva. La estancia de las personas se ha prolongado y, en algunos casos, tres meses resultan insuficientes para resolver su situación. Jorge Antonio Rocha, asistente de dirección de Casa Tochan explica que el proceso para solicitar refugio en México es complejo, pues a la espera para obtener una cita se suma la obligación de presentarse periódicamente en las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) para firmar, “una medida para asegurarse de que se mantengan en ciertos territorios”. Asimismo, arrendar un departamento o conseguir un empleo tampoco es sencillo. De ahí que en la Ciudad de México permanezca el campamento irregular de personas migrantes en la colonia Vallejo, donde habitan familias, en su mayoría de origen venezolano. Respecto de las violencias que se viven en las rutas migratorias en México, Alberto Xicoténcatl, director de la Casa del Migrante de Saltillo, Coahuila expone que los testimonios advierten que el camino “sigue siendo muy difícil, ya que hay presencia policiaca y militar enfocada en la identificación y detención de migrantes”. Ante ello, los viajeros optan por rutas alternas donde opera la delincuencia organizada.