Gobierno de Sheinbaum anuncia abiertamente su incursión en el fracking para extraer gas; AMLO siempre se mostró en contra
MEMORANDUM 1.- El Gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, confirmó que analiza e impulsará el uso de la fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking, para extraer gas natural, llama la atención que es una postura que contrasta con el rechazo que mantuvo su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Esta decisión marca una ruptura con la política del sexenio anterior, que había frenado esta técnica por razones ambientales; por lo tanto, ahora se presenta como una estrategia para reducir la dependencia energética del país. Los argumentos de la administración de Sheinbaum para implementar esta práctica son, en primer lugar, la alta dependencia que se tiene al gas de origen importado, en particular de Estados Unidos; mientras que, en segundo lugar, son las altas reservas mexicanas de gas no convencional, es decir, que requiere de las referidas técnicas para ser extraído. Pese a ello, Pemex se comprometió a provocar el menor daño ambiental posible al extraer el combustible, además de que se tendrá el acompañamiento de un panel de expertos. El fracking o fracturación hidráulica es una técnica utilizada para extraer gas de esquisto atrapado en rocas subterráneas mediante la inyección de agua a alta presión mezclada con químicos. Aunque ha sido promovida por sus beneficios energéticos, especialistas como Alejandro Bezanilla Morlot, de la UNAM, advierten que implica graves impactos ambientales, como la contaminación de aguas subterráneas, la liberación de metano, el cual es un potente gas de efecto invernadero, además de la inducción de sismos y un altísimo consumo de agua. El proceso requiere entre nueve y 29 millones de litros de agua por pozo y utiliza hasta 750 tipos de químicos, muchos de ellos potencialmente peligrosos. Además, genera contaminación acústica y emisiones adicionales por el transporte de materiales y residuos. A pesar de estos riesgos, en México ya existen al menos 924 pozos perforados con esta técnica, principalmente en estados del este del país. De acuerdo a Pemex, México cuenta con un importante potencial gasífero: alrededor de 83 billones de pies cúbicos en yacimientos convencionales y 141 billones en no convencionales (es decir, que necesitan el fracking), lo que representa una gran oportunidad energética. Actualmente, la producción de Pemex es de unos 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios, pero se proyecta elevarla a 4 mil 49 millones al final del sexenio, con incrementos tanto en campos convencionales como no convencionales. A más largo plazo, en un horizonte de 10 años, la producción podría superar los 8 mil millones de pies cúbicos diarios, acercando al país a la autosuficiencia frente a un consumo cercano a los 9 mil millones. Actualmente, México importa alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos, donde el fracking es ampliamente utilizado.