Entre versiones oficiales y contradictorias, pescadores continúan en la incertidumbre por derrame de hidrocarburo; se desconoce los impactos reales
MEMORANDUM 1.- El gobierno federal y estatal se han empeñado en minimizar las afectaciones en las playas tras el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, por ello a 25 días de lo ocurrido, la pesca en lagunas playas de Veracruz permanece suspendida, no hay indemnizaciones y tampoco certeza sobre el origen del desastre ambiental, que —de acuerdo con comunidades y organizaciones— abarca más de 630 kilómetros de litoral entre Veracruz, Tabasco y Tamaulipas. Además de cuestionar la versión que han dado autoridades como la Secretaría del Medio Ambiente, la Marina y el propio Pemex sobre el origen de la mancha de hidrocarburo, organizaciones y comunidades se organizaron para las acciones de limpieza y para proceder con denuncias formales ante diversas instancias. Las respuestas de los gobiernos no dan certeza y comunidades costeras y pescadores no saben si el crudo seguirá llegando durante el periodo vacacional de Semana Santa y aún se desconocen los impactos reales en la fauna silvestre y en ecosistemas clave, lo que incrementa la preocupación en la región. Entre los principales riesgos destacan posibles afectaciones a los arrecifes de coral del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, así como a los manglares de la Laguna del Ostión, los manatíes —especies bioindicadoras de la salud ambiental— y las tortugas marinas, cuyas zonas de anidación se ubican en varias de las playas contaminadas. A partir del mapeo, la red que integra a las comunidades afectadas ha exigido a las autoridades declarar zonas de emergencia ambiental y ejecutar acciones inmediatas de contención, limpieza y restauración de los ecosistemas afectados. Las organizaciones también pidieron implementar planes de acción a corto y mediano plazo para mitigar los daños y recuperar los ecosistemas. La exigencia también es garantizar una indemnización real para las comunidades afectadas, que hasta ahora enfrentan pérdidas económicas y afectaciones en sus actividades productivas. Las manchas de chapopote comenzaron a aparecer a inicios de marzo en playas de Pajapan, municipio indígena del sur del estado, y posteriormente se extendieron por la región hasta alcanzar el norte, cubriendo prácticamente todo el litoral veracruzano. Según datos ciudadanos de la Red del Corredor Arrecifal, se han identificado al menos 52 puntos con presencia de hidrocarburo a lo largo de la costa y continúan llegando rastros de chapopote arrastrados por las corrientes marinas. El origen y los responsables del derrame siguen sin aclararse, en medio de versiones oficiales contradictorias y que son puestas en duda por expertos y organizaciones civiles. La Secretaría de Marina (Semar) informó que existen tres posibles fuentes del derrame: un buque que habría realizado un vertimiento en inmediaciones de Coatzacoalcos, emanaciones naturales de chapopote a cinco millas de ese puerto y filtraciones en la zona de Cantarell, en la Sonda de Campeche. Sin embargo, la dependencia reconoció que no se ha podido identificar con precisión la embarcación responsable, lo que mantiene la incertidumbre. Días antes, el 12 de marzo, la gobernadora Rocío Nahle aseguró que el derrame no se originó en instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino en un barco de una empresa privada que operaba frente a costas de Tabasco. No obstante, esta versión fue posteriormente matizada por la Marina, lo que ha generado dudas sobre la información oficial. En contraste, organizaciones civiles como la Alianza Mexicana contra el Fracking, que han analizado imágenes satelitales, sostienen que el derrame podría haberse originado desde principios de febrero, y no por causas naturales. De acuerdo con estos análisis, la mancha habría iniciado entre el 11 y el 17 de febrero, cerca de una embarcación próxima a la plataforma Abkatún, frente a las costas de Campeche, alcanzando hasta 50 kilómetros cuadrados, equivalente a más de mil veces la plancha del Zócalo de la Ciudad de México. Alberto Martínez, representante de pescadores libres del municipio de Pajapan, confirmó que la pesca en la Laguna del Ostión —de la que dependen cientos de familias— se encuentra suspendida, ante la falta de certeza sobre la calidad del agua tras la contaminación. “Nos dijeron que no pueden dar la orden hasta que salubridad confirme que ya se puede pescar y comercializar”, explica en entrevista. El pescador advierte que la contaminación también ha impactado zonas de manglar, lo que agrava la situación ambiental y económica en la región. La limpieza del chapopote en las playas de Veracruz y Tabasco se ha realizado de manera parcial y con irregularidades, según denunciaron pobladores y pescadores de la zona. La gobernadora Rocío Nahle descartó los reportes difundidos por comunidades y en redes sociales sobre la muerte de tortugas, aves y delfines. Incluso afirmó que sólo se tenía registro de “una tortuga revolcada” por petróleo que posteriormente fue devuelta al mar.