| DR. RAFAEL VELA MARTINEZ |
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| 2026-02-01 /
16:57:38 |
| Veracruz: el estado con más metrópolis… y menos visión para aprovecharlas |
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México ha entendido —al menos en el discurso— que el desarrollo económico del siglo XXI se explica desde las ciudades y, en particular, desde las zonas metropolitanas. Veracruz, en cambio, parece decidido a ignorar su mayor fortaleza territorial: es la entidad con más metrópolis del país y, paradójicamente, una de las que no las planifica.
Los datos son claros. La riqueza no se genera de manera uniforme en el territorio; se concentra, se detona y se multiplica en las ciudades, especialmente en aquellas que funcionan como sistemas metropolitanos. Ahí se localizan las economías de aglomeración, la infraestructura estratégica, el capital humano, la innovación y el empleo formal. Así crecen los países y las regiones que toman en serio la planeación.
Veracruz tiene siete Zonas Metropolitanas, un Área Conurbada (Acayucan) y un municipio con características plenas de metrópoli funcional: Tuxpan. Ninguna otra entidad del país presenta esta configuración. Solo Coahuila se aproxima, con cuatro ZM; el resto tiene tres o menos. Esta condición coloca a Veracruz en una posición estratégica privilegiada para detonar crecimiento económico regional sostenido; sin embargo, como he documentado en mis libros y artículos sobre desarrollo territorial y planeación metropolitana, esta ventaja nunca ha sido asumida como eje rector de la política pública. Veracruz se sigue planificando como si fuera un territorio rural disperso, no como el sistema urbano-metropolitano que realmente es.
Hoy, cuando los ayuntamientos elaboran sus Planes Municipales de Desarrollo, el riesgo es repetir el mismo error estructural: pensar el desarrollo municipio por municipio, sin reconocer que los procesos económicos, urbanos y sociales ya son metropolitanos.
Veracruz requiere un cambio de enfoque urgente: pasar de planes municipales aislados a una planeación basada en Regiones Metropolitanas (RM), entendidas como verdaderas unidades de desarrollo económico y territorial. Esto implica una doble estrategia clara:
Primero, consolidar el crecimiento económico de las Zonas Metropolitanas, porque ahí se concentra el crecimiento real de la entidad, particularmente en sus siete ciudades medias de más de 100 mil habitantes. Segundo, expandir la dinámica económica hacia los municipios periféricos rurales, una vez generadas las economías de escala metropolitanas: pretender impulsar el desarrollo rural sin motores urbanos sólidos no solo es técnicamente incorrecto; es insistir en una fórmula que ya fracasó.
La evidencia empírica dentro del propio Veracruz lo demuestra. La Zona Metropolitana de Orizaba es el caso más claro de que la planeación territorial sí genera resultados. Desde 2008, con asesoría académica y visión de largo plazo, Orizaba apostó por el ordenamiento, la integración urbana y el desarrollo económico. En 2008 su PIB metropolitano era de 19,202.6 millones de pesos; para 2025 supera los 94 mil millones. No fue suerte, fue planeación. La ZM de Veracruz, impulsada por la expansión portuaria, y Poza Rica, favorecida por infraestructura estratégica como la autopista Tuxpan–Ciudad de México, confirman la misma lógica: cuando hay inversión y decisiones estratégicas, el crecimiento llega.
El contraste es brutal. La Zona Metropolitana de Xalapa, capital del estado, muestra lo que ocurre cuando no se decide. En 2008 su PIB metropolitano era de 65,793.2 millones de pesos; en 2018 apenas alcanzó 67,423.1 millones, y en 2025 llegó a 67,830 millones. En términos reales, Xalapa lleva más de una década sin crecer. Coatzacoalcos enfrenta una situación similar: dependencia sectorial, falta de diversificación productiva y ausencia total de una estrategia metropolitana de integración regional. Ambas ZM han llegado a su límite no por falta de potencial, sino por ausencia de planeación, inversión y gobernanza metropolitana. Lamentablemente las ZM de Córdoba y Minatitlán tienen tendencias muy similares a estas dos últimas mencionadas.
A estas alturas, el problema de Veracruz ya no es falta de diagnósticos ni de estudios. La información existe, los datos son públicos y las experiencias exitosas están documentadas. Persistir en la inercia ya no es un error técnico: es una decisión política. Veracruz no necesita más planes que nadie lee ni más discursos sobre desarrollo social. Necesita decisiones claras para planificar desde donde se genera la riqueza. Seguir ignorando a las Zonas Metropolitanas es condenar al estado al estancamiento permanente.
Si los nuevos Planes Municipales de Desarrollo vuelven a omitir una visión metropolitana, si no se crean Regiones Metropolitanas como verdaderas unidades de planeación territorial y si no se orienta la inversión pública hacia proyectos estructurales intermunicipales, entonces habrá que decirlo sin rodeos: Veracruz no fracasó por falta de potencial, fracasó por falta de visión y voluntad para usarlo. La historia será implacable con quienes, teniendo el mapa completo, decidieron seguir caminando a ciegas.
Comentarios a la siguiente dirección: rvelam_1@hotmail.com
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