Salud de Veracruz acumula expedientes penales, juicios de amparo y procedimientos; la dependencia bajo escrutinio público, con investigaciones abiertas
MEMORANDUM 2.- Los expedientes que rodean a la Secretaría de Salud de Veracruz muestran tres rutas recurrentes: Procesos penales que derivaron en detenciones y liberaciones, juicios de amparo utilizados como mecanismo preventivo y procedimientos administrativos que concluyeron sin sanciones efectivas por prescripción o falta de elementos. En ese contexto, la dependencia se mantiene bajo escrutinio público, con investigaciones que en algunos casos siguen abiertas y con una historia reciente en la que varios de sus extitulares han enfrentado, de una u otra forma, a la justicia. En al menos tres administraciones, la Secretaría de Salud de Veracruz acumula un patrón recurrente: relevos constantes, observaciones de auditorías federales y expedientes penales o administrativos que, en distintos momentos, han derivado en prisión, amparos o investigaciones abiertas. El caso más reciente es el de Guadalupe Díaz del Castillo Flores, quien estuvo al frente de la dependencia durante el tramo final del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, el peor gobernador de la historia de Veracruz. La exfuncionaria estatal promovió un juicio de amparo para evitar una posible detención o comparecencia obligatoria ante un juez. En 2025 obtuvo una suspensión provisional, aunque posteriormente se informó que no logró conservar la protección definitiva. El recurso legal se promovió después de que la gobernadora, Rocío Nahle García, confirmara la existencia de una denuncia por presuntas irregularidades en el manejo de recursos federales ejercidos en 2023 por la Secretaría de Salud, periodo correspondiente a la gestión de Díaz del Castillo. Durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, entre 2010 y 2016, la Secretaría de Salud fue una de las dependencias señaladas dentro de investigaciones por desvío de recursos públicos. En ese periodo ocuparon la titularidad Pablo Anaya Rivera, Juan Antonio Nemi Dib y Fernando Benítez Obeso. Pablo Anaya Rivera dejó el cargo en marzo de 2013, antes de que se hicieran públicos los mayores escándalos de corrupción del sexenio. Aunque no enfrentó procesos penales, su gestión quedó asociada a irregularidades detectadas con posterioridad, entre ellas el suministro de medicamentos oncológicos presuntamente con agua, caso que fue denunciado públicamente por el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares. Juan Antonio Nemi Dib asumió la Secretaría tras la salida de Anaya. En diciembre de 2017 fue detenido y vinculado a proceso por los delitos de peculado, abuso de autoridad e incumplimiento de un deber legal, relacionados con irregularidades en la construcción de la Torre Pediátrica de Veracruz. Permaneció alrededor de 15 meses recluido en el penal de Pacho Viejo. En marzo de 2019 recuperó su libertad luego de que un juez federal determinó que no existían elementos para mantenerlo en prisión. Tras su liberación declaró que nunca cometió delito alguno y que, de haber existido irregularidades, ocurrieron sin su participación directa. Fernando Benítez Obeso, secretario de Salud de 2014 a 2016, también fue investigado. En enero de 2018 le fue negada una suspensión de amparo, lo que permitió a la Fiscalía General del Estado continuar con las indagatorias en su contra por abuso de autoridad. Entre las observaciones se encontraba la falta de comprobación de más de 780 millones de pesos de recursos federales. Sin embargo, años después el Tribunal Federal de Justicia Administrativa anuló la responsabilidad resarcitoria que le había impuesto la Auditoría Superior de la Federación, al considerar que el procedimiento se inició fuera de los plazos legales, lo que dejó sin efectos la sanción económica. Con la llegada de Miguel Ángel Yunes Linares al gobierno estatal, en el periodo 2016-2018, la Secretaría de Salud quedó a cargo de Arturo Irán Suárez Villa. Su gestión se centró en la reconfiguración administrativa del sector, la atención de adeudos heredados y la continuidad de denuncias contra exfuncionarios del sexenio anterior. Durante ese bienio no se documentaron procesos penales contra el titular de la dependencia. En el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez – el peor gobernador de la historia de Veracruz -, iniciado en 2018, el primer secretario de Salud fue Roberto Ramos Alor. Su gestión estuvo marcada por la pandemia de covid-19, Durante la emergencia sanitaria, Veracruz registró uno de los mayores números de fallecimientos de trabajadores de la salud a nivel nacional. Ramos Alor renunció en mayo de 2022, en medio de la presión pública por presuntos señalamientos. Posteriormente fue nombrado coordinador estatal del programa IMSS-Bienestar, lo que generó nuevas críticas de organizaciones civiles. Luego de su salida, Gerardo Díaz Morales quedó al frente de la Secretaría como encargado del despacho. Su gestión fue breve y de carácter administrativo, hasta su fallecimiento en agosto de 2023. Ese mismo año fue designada Guadalupe Díaz del Castillo Flores como titular, quien asumió con el encargo de atender observaciones de auditorías y cerrar el sexenio, sin embargo, ahora ella busca ampararse en contra de una posible detención o intervención de sus líneas telefónicas. En diciembre de 2024 inició la administración de Rocío Nahle García como gobernadora de Veracruz. Al frente de la Secretaría de Salud fue designado Valentín Herrera Alarcón, quien permaneció en el cargo poco más de un año. Su gestión se caracterizó por polémicas como la falta de medicamentos y por la falta de pagos a trabajadores, especialmente los bonos de fin de año, lo que llevó a cientos a manifestarse y cerrar vías públicas. A inicios de 2026, Herrera Alarcón dejó la dependencia, argumentando motivos profesionales y asegurando que no existían observaciones administrativas ni financieras pendientes. El 19 de enero de 2026, la gobernadora designó a Mariela Hernández García como nueva secretaria de Salud. La exalcaldesa de Las Choapas asumió el cargo con el compromiso de dar continuidad a los programas federales y reordenar la operación de la dependencia, en un contexto marcado por antecedentes de procesos judiciales contra ex titulares y por una crisis estructural del sistema de salud estatal. Así las cosas.