Diputados avalan reforma para que abuso sexual se persiga de oficio, luego de que la Presidenta se convirtió en una víctima más
MEMORANDUM 2.-
Por unanimidad, la Cámara de Diputados aprobó sin cambios la reforma propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum que amplía la definición de abuso sexual, y prevé que el silencio o la falta de resistencia por parte de la víctima no puede interpretarse como consentimiento; esto luego de que la mandataria federal se convirtió en una víctima más. Sin embargo, el pleno avaló reducir los años de prisión a quien cometa el delito y la mayoría consideró que las agravantes pueden “compensar” el cambio de la pena. En una sesión de casi tres horas, la minuta que ya había sido aprobada en el Senado la semana anterior fue avalada por el pleno de San Lázaro por 431 votos en favor, de todos los grupos parlamentarios. Al fundamentar la enmienda --que modifica los artículos 260 y 266 bis del Código Penal Federal--, los morenistas Julio César Moreno y Julieta Vences explicaron en la tribuna que la propuesta establece que el abuso sexual comprende “cualquier acto sexual realizado sin consentimiento: tocamientos, caricias, roces corporales, exhibiciones o representaciones sexuales explícitas”. Con una definición más precisa, señalaron, se evitan “vacíos legales que históricamente han favorecido la impunidad”. De igual forma, se establece que “el consentimiento debe ser libre, voluntario y plenamente válido. No existe consentimiento cuando la voluntad ha sido anulada o viciada mediante violencia, intimidación, engaño, amenazas, abuso de confianza, abuso de autoridad o cualquier situación de vulnerabilidad. Ahora, con esta reforma, el silencio, la pasividad o la falta de resistencia física jamás podrán interpretarse como consentimiento”. La reforma, sin embargo, redujo la pena de cárcel vigente, que es de 6 a 10 años, a otra de 3 a 7 años, punto que fue objetado por la bancada del Partido del Trabajo, que anunció una iniciativa para incrementar la sanción carcelaria y decidió no presentar una reserva, con objeto de no retrasar las modificaciones, pues cualquier cambio obligaría a devolver el dictamen al Senado. El argumento para reducirla es que el Congreso no puede “caer en el populismo punitivo”, pero también se planteó que, con las agravantes, la pena puede incrementarse, punto en que estuvo de acuerdo Margarita Zavala (PAN), quien señaló que sí compensa “poner agravantes claras”. Además, se obliga al agresor a reparar de manera integral el daño; se implementarán medidas para evitar la repetición del delito, y se obligará a los agresores a tomar cursos con perspectiva de género. Otro punto de la enmienda es la ampliación y fortalecimiento de las agravantes, para incluir elementos como abuso de poder, o la utilización de drogas sintéticas, alcohol o medicamentos para anular la voluntad de la víctima, pero también el hecho de que el agresor sea servidor público, profesionista o ministro de culto. Aunque los más de 20 oradores en tribuna se pronunciaron a favor de la iniciativa, algunas legisladoras de oposición advirtieron que, si no se garantizan los recursos presupuestales suficientes, esta reforma no será aplicable en la realidad.