| Muere Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo y símbolo de la lucha por los desaparecidos en Argentina. | ||||||
| Su historia quedó marcada el 17 de junio de 1975, cuando desapareció su hijo Alejandro Almeida. La última frase que le escuchó antes de verlo salir de casa fue: “Mamá, ya vengo”. Nunca regresó. | ||||||
| Domingo 14 de Junio de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
Su historia quedó marcada el 17 de junio de 1975, cuando desapareció su hijo Alejandro Almeida. La última frase que le escuchó antes de verlo salir de casa fue: “Mamá, ya vengo”. Nunca regresó. Desde entonces inició una búsqueda que se prolongó durante más de cinco décadas y que la convirtió en una referente central del movimiento de derechos humanos en Argentina. Nacida el 28 de junio de 1930 bajo el nombre de Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, Taty provenía de una familia ligada al ámbito militar. Se recibió como maestra y formó una familia, pero el secuestro y desaparición de su hijo transformó su vida y también sus convicciones políticas. Alejandro estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires, trabajaba en Télam y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) cuando fue desaparecido. En los primeros años de búsqueda, Taty acudió incluso a figuras del régimen militar con las que tenía vínculos familiares o conocidos, entre ellos Jorge Rafael Videla, Leopoldo Fortunato Galtieri y otros mandos militares, sin obtener respuestas. Con el tiempo se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo y convirtió el reclamo individual por su hijo en una causa colectiva. En septiembre de 1979 denunció el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y posteriormente declaró ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. Taty defendió durante años la idea de que la represión estatal en Argentina no comenzó formalmente con el golpe del 24 de marzo de 1976, sino antes. También sostuvo una consigna que repitió hasta el final de su vida: que ni el tiempo ni los años curaban la ausencia de los desaparecidos. Desde 2024 encabezó Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y mantuvo una intensa actividad pública. Fue una de las impulsoras de las movilizaciones por memoria y derechos humanos y recientemente había recibido un reconocimiento honorífico de la UBA. Solía decir que su hijo la había “parido” políticamente y que gracias a él había salido de la “burbuja” en la que había vivido. También repetía que las Madres habían logrado pasar la posta a nuevas generaciones para mantener viva la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia. Con su muerte concluye una de las trayectorias más emblemáticas del movimiento argentino de derechos humanos. |
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