| Espartaqueada, deporte y política gubernamental . | ||||||
| Viernes 20 de Febrero de 2026 | ||||||
| Por: Movimiento Antorchista. | ||||||
Andi Uriel Hernández Sánchez En Veracruz están en marcha los preparativos para la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional convocada por el Movimiento Antorchista Nacional, misma que tendrá lugar del 7 al 15 de marzo en Tecomatlán, Puebla. La delegación veracruzana será de las más numerosas, pues contará con la participación de cerca de 800 deportistas, provenientes de diversos municipios de la entidad. Los competidores están entrenando duro para alcanzar el máximo nivel deportivo que les sea posible con la intención de hacer un buen papel en la justa nacional y obtener alguno de los primeros lugares en sus respectivas disciplinas y categorías. Asimismo, los grupos y comités antorchistas, en coordinación con los clubes y sus entrenadores, realizan diversas actividades económicas y de gestión para colaborar tanto en la organización del evento nacional como para garantizar la participación de la delegación veracruzana. Desde que comenzó a realizarse la Espartaqueada Nacional, tanto la cultural como la deportiva, hace más de 50 años, los antorchistas nos hemos “basado en nuestras propias fuerzas”, como aconsejaba Mao Tse Tung, en nuestros esfuerzos colectivos, para organizarlas, con el objetivo de que el acceso al deporte y a las bellas artes no sean derechos constitucionales convertidos en letra muerta. Desde luego que, a lo largo de las décadas, hemos contado con la solidaridad de miles de mexicanos, principalmente de los estratos más humildes, que con su participación en las actividades económicas que realizamos han colaborado con el gran esfuerzo colectivo de organizar y realizar las Espartaqueada Nacionales. Pero también ha sido una constante las reticencias de las autoridades de los tres niveles de gobierno, salvo muy contadas y honrosas excepciones, para brindar apoyo y respaldo a los distintos clubes y deportistas que acuden hasta Tecomatlán, Puebla, aunque solo sea para cubrir los costos de traslado. Dichas dificultades, son resultado de que el Estado mexicano, nunca ha contado con una política efectiva para garantizar la masificación de la práctica deportiva en el país. Entre la clase gobernante mexicana predomina la visión comercial, como resultado de las relaciones capitalistas de producción prevalecientes en el país, de ahí que en México los deportes más populares entre la población sean también los que más beneficios privados reportan a las grandes empresas comerciales, industriales y del entretenimiento que las promueven. Dicha situación no se ha revertido, a pesar de la propaganda del gobierno sobre haber dejado atrás el llamado “período neoliberal”. ¿Pruebas? El 27 de noviembre de 2025, la presidenta de la República, Dr. Claudia Sheinbaum Pardo, anunció que su gobierno invertiría de forma directa cerca de 2 mil millones de pesos (mdp) para la organización del Mundial de Fútbol 2026, adicionalmente se invertirán más de 8 mil mdp en la remodelación del Aeropuerto de la Ciudad de México y 6 mil mdp para diversas obras en la CDMX. Es decir, el gobierno gastará más de 16 mil mdp para organizar un evento “deportivo” al que solo podrán asistir turistas adinerados y algunos pocos mexicanos de los estratos con mayores ingresos, pues los precios de los boletos para asistir a los partidos oscilan entre 32 mil y 60 mil pesos por persona; cifra impagable para los más de 90 millones de mexicanos que viven en pobreza. Mientras que el 90% de los beneficios de la supuesta derrama económica que dejará el evento, estimado en 3 mil millones de dólares, se concentrarán en las grandes empresas de la construcción como Grupo Carso del señor Carlos Slim, productos chatarra como grupo FEMSA y Coca-Cola, ropa deportiva y el sector turístico, particularmente las grandes operadoras de los aeropuertos, así como los hoteles y los restaurantes de lujo. En contraste, según el centro de investigación México Evalúa, el dinero público destinado a la Comisión Nacional del Deporte y la Cultura Física (CONADE) ha sufrido drásticos recortes presupuestales. Durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, la Conade ejerció 4.8 mil mdp en promedio cada año, pero en el sexenio de AMLO el gasto de la Comisión promedió los 2 mil 300 mdp anuales, una disminución de más del 51%. El punto más bajo fue el año 2022, cuando el presupuesto de la Conade cayó hasta los 1.9 mil mdp, el peor monto registrado en 15 años. Además, se eliminó el programa del Sistema Mexicano del Deporte de Alto Rendimiento. En el sexenio actual, la situación no ha variado en absoluto. Para 2026, el presupuesto de la CONADE sufrió un recorte del 13% con respecto al año pasado, ejercerá 2 mil 500 mdp, lo que muchos organismos como el Comité Olímpico Mexicano consideran totalmente insuficiente para hacer frente a los eventos internacionales a los que deben acudir los mejores deportistas del país. En los estados de la República, la situación es todavía peor. En Veracruz la dependencia encargada es el Instituto Veracruzano del Deporte, que depende estructuralmente de la Secretaría de Educación y que, al no ser un organismo autónomo ni desconcentrado, prácticamente está impedido de tomar decisiones trascendentales o de proponer una política deportiva eficaz y de carácter masivo. El presupuesto del IVD es pequeño, para el 2026 le corresponderá 87 millones de pesos, el 0.0004%, del presupuesto total que ejercerá el Gobierno de Veracruz que es de poco más de 177 mil mdp. El propio titular del área, el triatleta olímpico Crisanto Grajales Valencia, señaló que del total de su presupuesto más de la mitad se destina al pago de salario del personal y que para la operación del Instituto se necesita un mínimo de 160 millones de pesos. Así las cosas, para desfortuna de los deportistas y atletas veracruzanos que competirán en la próxima Espartaqueada Deportiva Nacional, varios de los cuáles cuentan con amplia y reconocida trayectoria y que han competido en diversos torneos oficiales convocados por la CONADE o el COM, la respuesta de algunas autoridades del Gobierno de Veracruz, incluyendo algunas del más alto nivel, a las peticiones de apoyo para transporte, alimentación y hospedaje, ha sido que “no hay presupuesto para eso” a manera de trivial y penosa justificación. Aunque, por ejemplo, el costo total de los autobuses de la delegación veracruzana, apenas sobrepasa el medio millón de pesos. Con ese tipo de argumentos, únicamente dejan constancia clara y contundente de que en esencia el problema de fondo, con todo y supuesta transformación, continúa sin corregirse: la política del gobierno con respecto al deporte sigue siendo dejarlo en manos de las grandes empresas y del sector privado, aunque eso implique que millones de mexicanos no puedan acceder a este derecho nunca. Una verdadera desgracia. Pues bien, ante esta problemática para los antorchistas veracruzanos cobra mucho sentido la frase de Mao: “apoyarnos en nuestras propias fuerzas” para, como ha sido siempre, sacar adelante la XXII Espartaqueada Deportiva Nacional, al tiempo en que llamamos a los deportistas a cobrar conciencia de esta desfavorable situación para ellos y para decidirse, en la medida de sus posibilidades, ha sumarse a los esfuerzos de formar un gran movimiento popular de las clases trabajadoras que pueda disputar el poder político del país, a la actual clase gobernante, servil y sometida a los intereses del capitalismo, para desde ahí poner en marcha un programa de gobierno que ponga en primer lugar las necesidades de los mexicanos, incluyendo por supuesto, su derecho a practicar deporte masivo, gratuito y de calidad. |
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