| Alexander tenía 16 años y lo asesinaron por una venganza laboral contra su madre: 'Mi hijo no debía morir'. | ||||||
| El joven fue atacado a tiros frente a su casa, en Lázaro Cárdenas, Michoacán. No era el objetivo. La Fiscalía estatal sostiene que su muerte fue parte de una venganza ordenada por Jorge Luis ‘N’, alias “El Marino”, contra la madre del adolescente, una empresaria que se negó a ceder ante extorsiones. Tras huir, “El Marino” está detenido. Pero su madre clama justicia. | ||||||
| Jueves 22 de Enero de 2026 | ||||||
| Por: animalpolitico.com | ||||||
Su mundo era pequeño y seguro. Al menos eso creían él y su familia. La noche del 5 de junio de 2023, Alexander acompañó a su madre, Issis Nínive Ortiz Cortez, a la terminal de autobuses de Lázaro Cárdenas, en Michoacán. Su hermano mayor viajaba a Guadalajara, donde estudiaba. Alexander se sentó en el asiento delantero, puso música y esperó. Luego regresaron a casa. Eran cerca de las once de la noche cuando estacionaron la camioneta. Alexander pidió las llaves para ir a la tienda a comprar chocolate amargo. Su mamá se negó: era tarde. Issis subía la banqueta cuando escuchó lo que creyó que eran truenos. No lo eran. Los cristales estallaron. La camioneta quedó hecha pedazos. Alexander empezó a escupir sangre. Dos hombres vestidos de negro, a bordo de una motocicleta negra, disparaban a quemarropa. Uno de ellos lanzó un último tiro que le dio en el hombro. Issis quedó inmóvil. Estaba cubierta de sangre, más no herida. Su hijo se ahogaba con su propia sangre. Quiso gritar, pero no pudo. Pitó con el claxon. Nadie salió. A media cuadra, un vecino escuchó y corrió a ayudar. Cargaron a Alexander y lo llevaron primero a una clínica privada. No lo recibieron: las heridas eran demasiado graves. Condujeron entonces a toda velocidad al hospital del IMSS. Llegaron cerca de la medianoche. Alexander tenía exposición de masa encefálica. A las 4:30 de la madrugada, los médicos declararon su muerte cerebral. Había sido asesinado un adolescente más en Michoacán. “Si llega a salir, me mata” Casi tres años después del asesinato de Alexander, el hombre señalado como autor intelectual del crimen ya está de regreso en México, tras años prófugo de la justicia. Jorge Luis ‘N’, alias “El Marino”, fue extraditado desde Canadá y trasladado a Michoacán, donde un juez de control ya lo vinculó a proceso y le dictó prisión preventiva. La detención y extradición fueron resultado de un trabajo conjunto entre la Fiscalía General del Estado de Michoacán, dirigida por Carlos Torres Piña, y la Fiscalía General de la República de Ernestina Godoy, que durante años rastrearon su paradero fuera del país. Para Issis Nínive Ortiz Cortez, madre de Alexander, la extradición marca un punto de inflexión, pero no el final de la lucha. Este jueves estará en la Ciudad de México para acudir a la sede de la FGR, donde agradecerá públicamente el trabajo de las autoridades estatales y federales para lograr que “El Marino” enfrente a la justicia mexicana. Al mismo tiempo, entregará un escrito y enviará un mensaje directo a las instancias judiciales: que no bajen la guardia y que mantengan la atención sobre un caso que, insiste, sigue siendo de alto riesgo. Aunque el presunto responsable ya fue vinculado a proceso y se otorgó un plazo de dos meses para la investigación complementaria, el temor persiste. Issis pide al Poder Judicial que valore todas las pruebas y actúe con rigor y contundencia. “Es una persona generadora de violencia”, advierte en entrevista con Animal Político, recordando, además, que “El Marino” formaba parte de los objetivos prioritarios del nuevo Plan Michoacán contra la delincuencia. La mujer teme que una eventual liberación no solo signifique impunidad por el asesinato de su hijo, sino un riesgo real e inmediato para su vida y la de su familia. “Si llega a salir, me va a matar a mí y a los míos”, dice. Por eso insiste en que el caso de Alexander —un menor de edad asesinado— no puede fallar. “Te vas a acordar de mí” La Fiscalía de Michoacán sostiene que el crimen de Alexander fue una venganza laboral contra su madre. Issis Ortiz es empresaria y dueña de una compañía de seguridad privada. En mayo de 2021 contrató a Jorge Luis ‘N’, “El Marino”, para hacerse cargo de un área del negocio. Al inicio, dice, el trabajo funcionó. Pero, poco después, comenzaron los problemas: robos, amenazas, intentos de extorsión, exigencias para convertirse en socio sin aportar dinero. Issis decidió despedirlo. Lo indemnizó conforme a la ley. Le dio incluso dos vehículos. Pero no fue suficiente. “El último día que lo vi, me dijo con pistola en mano: ‘te vas a acordar de mí’”, recuerda. Un año después, Alexander fue asesinado. Vecinos relataron que los atacantes gritaron un mensaje antes de huir: “Ahí le manda un saludo Jorge Luis”. La frase quedó registrada en la investigación. Tras el asesinato de Alexander, Issis denunció. La Fiscalía ofreció una recompensa de 100 mil pesos por información para localizar al presunto responsable. Las pruebas incluyen amenazas previas, rastreo de llamadas e intercepción de comunicaciones. Pero la violencia no terminó ahí. La madrugada del 19 de septiembre, dos hombres colocaron un artefacto explosivo bajo una camioneta muy similar a la de Issis. Las cámaras de seguridad captaron el momento: caminaron cubiertos, salieron del encuadre, regresaron corriendo y segundos después se produjo la explosión. La carga —presuntamente C4 de uso militar— destrozó el vehículo, que resultó ser de un vecino. La onda expansiva dañó varias casas. No hubo víctimas mortales. “Estoy segura de que pensaron que era mi camioneta”, dice Issis. Desde entonces, tuvo que abandonar Lázaro Cárdenas. Cambió de residencia. Vivir ahí ya no era posible. Las otras víctimas Con el paso de la investigación, las autoridades ministeriales michoacanas reconstruyeron que “El Marino” no solo arrastraba conflictos personales y laborales, sino que había quedado atrapado en una red mucho más amplia de violencia criminal. Fuentes de seguridad lo vinculan con operaciones de lavado de dinero, robo de cargamentos de droga y disputas internas entre grupos delictivos que operan en Michoacán y Guerrero. En su huida, “El Marino” habría traicionado a una organización criminal, apropiándose de droga que no le pertenecía, lo que lo convirtió también en objetivo de venganza. Esa doble condición —perseguido por la justicia y por el crimen organizado— desató una espiral de violencia que no solo cobró la vida de Alexander, sino que terminó alcanzando a su propia familia: su hermano, su esposa y su hija adolescente, asesinados como parte de un ajuste de cuentas dirigido a él. Meses después del asesinato del adolescente, Santiago, hermano de Jorge Luis, fue asesinado a tiros en Nueva Italia, municipio de Múgica. De acuerdo con las investigaciones, había participado en tareas de vigilancia y seguimiento a Issis y su familia antes del crimen. Luego vino el golpe más brutal. El 2 de septiembre, Óscar, Guadalupe y Grecia N., hermano, esposa e hija de “El Marino”, fueron asesinados a tiros en una tenencia de Lázaro Cárdenas. Óscar y Guadalupe eran profesores de educación básica. Grecia apenas tenía 15 años. La familia había huido de Nueva Italia por amenazas y estaba a punto de escapar del país. Esa noche subían maletas a una camioneta. Planeaban llegar a la terminal de autobuses y luego al aeropuerto. Ya habían iniciado trámites de asilo político en Estados Unidos. Pero no alcanzaron a huir. Días antes de ser asesinada, Grecia envió un mensaje de WhatsApp a su padre. En él lo responsabilizaba del peligro en el que vivían ella, su madre y el resto de la familia. “Papá, no creo que estés pensando en mi felicidad ni en mi bien porque sigues haciendo estas cosas y provocándonos más problemas. El verdadero causante de todas estas situaciones eres tú”, escribió. Le dijo que lo amaba, pero también que ya no quería seguir viviendo así. “Creo que ya es momento de que nos dejes tranquilas por primera vez”. Horas después del triple homicidio, un grupo criminal se adjudicó el crimen. El mensaje iba dirigido a “El Marino”: era parte del cobro por sus deudas y traiciones. Un rastro de violencia Las autoridades señalan que Jorge Luis ‘N’ ocultó durante años este historial ligado al crimen organizado. Presumía haber pertenecido a la Marina y al Ejército, aunque no hay registro oficial. En su huida pasó por distintos estados. Trabajó en empresas portuarias y de seguridad privada. Fue despedido por abuso y violencia. A su paso, dejó una estela de víctimas: mujeres golpeadas, abusadas sexualmente, amenazadas; familias desplazadas; adolescentes asesinados. Alexander, de apenas 16 años, fue una de esas víctimas. Por: Carlos Arrieta y Manu Ureste |
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