| Asegura Secretaría de Marina 25 mil kilogramos de piel de tiburón, por estar en veda su captura. | ||||||
| La pesca ilegal en México es una actividad muy extendida, producto de la poca vigilancia que existe de mares territoriales del país. | ||||||
| Sábado 26 de Junio de 2021 | ||||||
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Tras una inspección de rutina, autoridades de la Aduana de Manzanillo en el estado de Colima, hallaron un cargamento de más de 25 mil 460 kilogramos de piel de tiburón, el cual fu incautado por estar en veda la captura de estos animales. La Secretaría de Marina-Armada de México como Autoridad Marítima Nacional, en funciones de Guardia Costera, informa que personal naval adscrito a la Sexta Región Naval, en coordinación con elementos del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) e Instituto Nacional de Pesca y Acuacultura (INAPESCA), aseguraron 25 mil 460 (veinticinco mil cuatrocientos sesenta) kilogramos de piel de tiburón, en la Aduana Manzanillo, en Colima. Esta acción se efectúa como parte de la inspección rutinaria en el Recinto Portuario, donde se revisó un contenedor con destino a Taiwán (República de China), con el manifiesto de carga consistente en el “desperdicio de pescado no apto para consumo humano”, encontrando en su interior aproximadamente 25 mil 460 (veinticinco mil cuatrocientos sesenta) kilogramos de piel de tiburón, sin que el embarcador pudiera acreditar su legal procedencia. Esta especie está protegida por veda temporal hasta el 31 de julio del presente año en el Pacífico Mexicano (publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de junio de 2012). Ante el hecho, se procedió a levantar el acta de depósito correspondiente, quedando el subproducto en resguardo del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en espera de la resolución por parte de la autoridad correspondiente y del destino final de dicho cargamento. La pesca ilegal en México es una actividad muy extendida, producto de la poca vigilancia que existe de mares territoriales del país. Por ejemplo, 140 kilómetros mar adentro, en pleno Golfo de México, están el arrecife Alacranes, una de las áreas más desconocidas de la Península de Yucatán. Allí habitan cientos de especies de peces, tortugas en peligro de extinción y más de una veintena de tipos de tiburón. Pero esa área marina protegida es amenazada por más de un centenar de embarcaciones mexicanas que pescan allí ilegalmente. Oceana, una organización de protección ambiental, introdujo solicitudes de información para pedir los datos de los sistemas de monitoreo satelital que están obligados a llevar todos los barcos que superan los 10,5 metros de longitud en México. Además del arrecife Alacranes, Oceana ha encontrado actividades ilegales en lugares tan importantes por su biodiversidad como Revillagigedo, un parque nacional de 15 millones de hectáreas que supone la mayor zona de no pesca de América del Norte. Patrimonio de la humanidad, allí se encuentran más de 600 ejemplares diferentes de manta gigante, tortugas carey y laúd, ballenas jorobadas y azules, cachalotes y orcas. Mariana Aziz, directora de campañas de transparencia de Oceana, asegura que el informe demuestra que, aunque sobre el papel esas áreas marinas cuentan con protección, “si no hay una adecuada inspección y vigilancia, la actividad pesquera ilegal va a seguir ocurriendo”. Y las autoridades cada día tienen más difícil la tarea de conservar las áreas naturales del país ante la drástica reducción de su presupuesto en los últimos años. Entre 2015 y 2019, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha visto reducidos sus fondos en casi un 40%, asienta un trabajo del periódico El País, sobre el particular. En esa misma publicación, se anota que la organización internacional destaca la importancia de transparentar estos datos para que la Conanp pueda enfocar mejor sus esfuerzos de vigilancia. Hasta ahora, únicamente la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) cuenta con esa información en tiempo real. “Debería haber una verdadera coordinación entre las dependencias para atacar esto, pero parece que no se coordinan”, lamenta Aziz. La situación es crítica porque, en muchas ocasiones, los barcos pesqueros utilizan gigantescas redes que se llevan a su paso no solamente los peces que pretenden capturar, sino múltiples especies en peligro de extinción. Estados Unidos amenazó la actividad pesquera de México a finales de abril por no estar protegiendo debidamente a las tortugas y suspendió la importación de camarones mexicanos. La investigación de Oceana ha descubierto que las actividades ilegales también alcanzan a las zonas de refugio pesquero, donde son los propios pescadores locales los que prohíben la captura en ciertas áreas para permitir la reproducción de las especies y proteger los ecosistemas que las sustentan. En concreto, el estudio ha descubierto que 19 grandes embarcaciones faenaron en la zona de refugio de San Cosme a Punta Coyote, en Baja California Sur. |
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