Reducción de la jornada laboral a 40 horas mantiene intactas las jornadas extenuantes asume la CROC
MEMORANDUM 3.- Para César Silva Reyes, secretario general de la Federación Regional de la CROC en Orizaba, lejos de representar un avance real para la clase trabajadora, la reducción de la jornada laboral a 40 horas mantiene intactas las jornadas extenuantes, legaliza vacíos que permitirían el subregistro del tiempo trabajado y abre la puerta a turnos de hasta 12 horas, mientras traslada a los empleados el costo fiscal de las horas extra. El dirigente sindical señaló que el principal problema es que la reforma no garantiza una reducción efectiva del tiempo laboral, pues conserva el esquema tradicional de seis días de trabajo por uno de descanso, sin avanzar al modelo de dos días de descanso que permitiría equilibrio entre vida personal y empleo. Silva Reyes advirtió que mantener este esquema perpetúa la fatiga física y mental, particularmente en sectores como la industria, transporte, construcción y servicios, donde las jornadas prolongadas han sido históricamente normalizadas. Además, el beneficio pleno de las 40 horas se difiere hasta 2030, lo que significa que millones de empleados deberán esperar años para acceder a un derecho que se presume inmediato. Consideró que otro punto preocupante es la redefinición de la jornada laboral, al sustituir “estar a disposición del empleador” por “desarrollar actividades subordinadas”, lo que podría dejar fuera del cómputo laboral tiempos de guardia, espera o disponibilidad, reconocidos históricamente como trabajo efectivo. “Esto no es un ajuste técnico, es un retroceso en derechos laborales. Se corre el riesgo de legalizar el subregistro del tiempo trabajado, afectando salarios, prestaciones, seguridad social y antigüedad”, aseguró Silva Reyes. La situación afectaría principalmente a personal de vigilancia, salud, transporte, mantenimiento industrial y servicios de emergencia, donde la disponibilidad es parte esencial del empleo cotidiano. También cuestionó el rediseño de las horas extra y la posibilidad de jornadas combinadas de hasta 12 horas diarias, lo que normaliza extensiones de jornada que benefician a los patrones y precarizan las condiciones laborales. En lo económico alertó que, aunque se prohíbe reducir el salario nominal, el uso intensivo de horas extra puede reducir el ingreso neto por hora debido al aumento en cargas fiscales y de seguridad social sobre el trabajador. Además, las horas extras son deducibles para el patrón, lo que puede disminuir la PTU. “El resultado es claro: el trabajador asume más desgaste, más impuestos y menos utilidades, mientras el patrón obtiene beneficios fiscales”, destacó. Silva Reyes reiteró que la CROC y sindicatos no se oponen a la reducción de la jornada, pero exigen que sea real, inmediata y sin simulaciones legales. “No aceptaremos cambios que sólo maquillan la ley y mantengan las mismas condiciones de explotación. La reducción de la jornada debe reflejarse en menos horas de trabajo, salario digno y una verdadera mejora en la calidad de vida”, concluyó.