Sheinbaum recuerda al CEU que encabezó su ex esposo Carlos Imaz y dice que la defensa de la educación pública y gratuita sigue siendo convicción vigente
MEMORANDUM 3.-
A cuatro décadas del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) que encabezó su ex esposo Carlos Imax, la defensa de la educación pública y gratuita sigue siendo una convicción vigente para Claudia Sheinbaum, quien recordó su participación en aquella movilización estudiantil y sostuvo que los principios que entonces se defendieron siguen guiando la acción de su gobierno. “Si se fijan, es lo que defendemos ahora: más educación para todos, más preparatorias, más universidades y educación pública gratuita de calidad para todas y todos los jóvenes mexicanos”, declaró en su habitual rueda de prensa en Palacio Nacional, donde consideró que con motivo del 40 aniversario del movimiento estudiantil de 1986-1987 en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es pertinente abrir espacios de reflexión sobre los movimientos estudiantiles que han marcado la historia. La mandataria reflexionó sobre el movimiento estudiantil del que fue integrante y que surgió frente a las reformas impulsadas por la rectoría en el contexto del inicio del periodo neoliberal. “La idea que se promovió desde la rectoría y desde el gobierno en realidad era que los estudiantes no iban a valorar la educación si no pagaban por ella”, recordó, al explicar que se buscaba aumentar cuotas, eliminar el pase automático de bachillerato a licenciatura e imponer cambios académicos de fondo. Sheinbaum relató que dichas reformas fueron aprobadas durante las vacaciones de verano bajo el argumento de “obvia resolución”, lo que detonó la organización estudiantil y la exigencia de un diálogo público. “Fue lo primero que pedimos, un diálogo público”, señaló, retomando una demanda histórica del movimiento estudiantil de 1968. Ese diálogo se realizó en el Auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras, conocido como Auditorio Che Guevara, y fue transmitido por Radio Universidad. “La rectoría pensó que iba a ganar el debate y resulta que quienes ganamos el debate fuimos los estudiantes”, afirmó. La razón, explicó, fue la defensa de un principio que mantiene hasta hoy: “La educación es un derecho, no es una mercancía ni es un privilegio, la educación pública debe ser gratuita y además así lo dice la Constitución”. La entonces estudiante recordó episodios de tensión, como el intento de romper el diálogo con la irrupción de porros. “Compañeros, no caigan en provocaciones”, dijo haber gritado en ese momento para evitar enfrentamientos. Tras el fracaso del diálogo, vino una huelga estudiantil en enero de 1987, que duró cerca de 19 días, hasta que las autoridades suspendieron las reformas. “Lo más importante es que la universidad siguió siendo gratuita y se mantuvo el pase automático”, subrayó.