Si las corridas se prohíben por completo desaparecerá el toro de lidia, afirman defensores de la tauromaquia
MEMORANDUM 2.- Uno de los pilares fundamentales de la tauromaquia es la conservación de la especie del toro de lidia, única en su tipo, y con ello su bravura, afirman miembros de la organización Tauromaquia Mexicana. Actualmente, esta industria tiene presencia en ocho países (España, Portugal, Francia, Venezuela, Perú, Colombia y Ecuador), además de México, donde existen 240 ganaderías registradas en 12 entidades, que resguardan 170 mil hectáreas de campo bravo. En este ecosistema habitan 180 mil cabezas de ganado, de las cuales sólo 7 por ciento llega a lidiarse en las plazas. En un recorrido a medios organizado por dicha asociación en el rancho El Rocío de Valentina, en la ganadería Caparica, ubicada en Jiquipilco, estado de México, los productores enfatizan que la historia de estos animales no se resume en una corrida, sino que comienza desde varias generaciones previas, a fin de conservar la genética, y al menos cinco años de cuidados en el campo para los que van al ruedo y más de 20 para los sementales y vacas. Indican: “No criamos para matarlos, sino para conservar la especie. No vendemos por kilo, sino por bravura y comportamiento. Por ello, el combate es necesario para mantener estas características”. Si las corridas se prohíben por completo, “el costo es la extinción de la raza, porque no pueden vivir en espacios pequeños por su crianza especializada. Tampoco en vida silvestre sin supervisión, pues no se tendría control de las características de comportamiento que la identifican”, afirman. Aunado a lo anterior, se perderían estos ecosistemas, que tienen cultivos de maíz, avena, olivos y nogales; fauna de vida silvestre como venados, águilas o serpientes, y al menos 80 mil empleos directos, “que tendrían que buscar otro giro porque los ranchos ya no podrían solventar el estilo de vida de esta especie”, subrayan. Rafael Gómez, veterinario de Caparica, detalla que se hace una selección para mantener la carga genética, así como la fuerza, resistencia y ritmo necesarios en cada toro. En caso de no mostrar estas características, se mandan al rastro.