De Veracruz al mundo
KAIRÓS
Francisco Montfort Guillén
2026-06-03 / 20:31:12
La mente simplista que gobierna México


Francisco Montfort Guillén





Ha vivido Edgar Morin. Ha vivido 105 años. Una vida humanamente larga y útil para la humanidad. Sus aportaciones al bien social fueron varias e importantes. Una de las más significativas fue su batalla en contra del pensamiento simplista. Combatir el reduccionismo de las explicaciones y afirmaciones en los ámbitos académicos, de la política, de la economía y, en fin, de las ciencias y las humanidades constituye el núcleo de sus aportaciones intelectuales. Y es que, combatiendo el reduccionismo y el simplismo de las ideas se abre paso al reconocimiento de la complejidad del ser humano y por esa vía se expanden las posibilidades de la comprensión de los problemas que como seres humanos enfrentamos a lo largo de nuestras vidas.

La política, afirma Edgar Morin, es la actividad más difícil, pues está construida sobre la complejidad de la vida. Su materia central son las relaciones humanas, e incluyen el trato, el manejo y las desgracias y bienestares de los seres humanos. Y es en la política, continúa el pensador francés, en donde reinan en plenitud las ideas reduccionistas, simplistas y simplificadoras. Sobre todo, cuando en el seno de un Estado se imponen los deseos de dominio despótico. Con el Estado despótico, sea de derecha o de izquierda, se lanzan discursos repletos de ideas no para ser pensadas sino para que sean asumidas como creencias incuestionables, como simplistas normas de vida mutilantes de la realidad, que esconden matices, contradicciones, mentiras y medias verdades. Son discursos que tienen como propósito el juego de los sentimientos no razonables por su naturaleza misma y que propician las manipulaciones de las grandes masas.

En México el gran reduccionista, el gran simplificador de la realidad con sus discursos manipuladores fincados en resentimientos, odios, repulsiones, mentiras el Andrés Manuel López Obrador. Logró convencer con sus propuestas simplificadoras de la realidad a un número suficiente de mexicanos para que le dieran su voto y así llegar a ser presidente. Con el mismo talante impulsó la candidatura de Claudia Sheinbaum, y con una elección no democrática y sí ilegal consiguió sentarla en la silla presidencial. Ella sólo siguió instrucciones durante su campaña y no dijo, en ninguno de sus discursos, alguna idea original que demostrara que ella, que había estudiado ciencias, poseía alguna idea propia, original que diera cuenta de la complejidad del país, de la sociedad mexicana, de sus problemas colectivos y de sus soluciones.

Ahora que Claudia Sheinbaum está al frente del Estado es notable la desnudez de su cerebro, con sus ideas simplistas y reduccionistas que, paradójicamente, han venido creando más complejidad para entender los problemas nacionales y emprender soluciones acordes con esa complejidad. Porque si bien en ocasiones es necesario desunir las piezas de un problema para, conociendo las partes, poder actuar sobre el todo, mantener el desligue de los problemas es sostener también la desunión de saberes para asir la complejidad de lo real. En la realidad presente, es necesario conocer a fondo los componentes del problema de seguridad para actuar sobre las partes y sobre el conjunto para lograr la seguridad interna que el país ha perdido.

Dedicarse únicamente a las labores policiales, aún utilizando labores de inteligencia, sólo permite la reproducción del sistema, su adaptación a las detenciones y muertes de los maleantes, y los lamentables decesos de policías y agentes del Estado. Lo que pide Estados Unidos es que por lo menos se ataque también a la clase política involucrada con los traficantes de narcóticos, precursores, armas, personas. Sólo que ahora, Morena acrecentó la complejidad del problema de seguridad y salud por el narcotráfico, al crear un subsistema de criminalidad de alcance internacional, que involucra a la clase política de su partido de con bandas de maleantes que ya ha alcanzado un desarrollo internacional, bandas que son las primeras en decidir localmente, quiénes son los participantes en las elecciones municipales (seguramente, como lo hemos comprobado en Veracruz y que ha sido visible no solo en la costa del Pacífico, sino en otros estados de la república), y estatales y federales en algunos casos. Y para resolver este problema (y en estas cuestiones los norteamericanos no se han metido, hasta ahora) implica recrear el sistema operativo de los ministerios públicos o fiscalías, recrear el sistema electoral, recrear el Poder Judicial Federal y los estatales, y combatir eficazmente al núcleo empresarial ligado a estos actores ilegales.

Por esta razón también es necesario actuar en contra del subsistema financiero empresarial, forjado alrededor del subsistema político criminal, para combatir el famoso lavado de dinero y la evasión fiscal, notoriamente con el <> de la supuesta riqueza nacional que es la extracción de petróleo y fabricación de derivados. El gobierno de Claudia Sheinbaum está obligado, por acato constitucional y a las leyes mexicanas, a conocer a detalle cada uno de estos problemas y actuar, motu proprio, para resolver cada uno de ellos y que el subsistema político criminal sea exterminado. Pero en lugar de acudir al análisis de este núcleo complejo de criminalidad, que mina la seguridad de los mexicanos, prefiere proteger el subsistema político criminal que ha creado, supuestamente, López Obrador de la mano, se dice, de Adán Augusto López y del exdirector de la Guardia Nacional Audomaro Martínez, según trascendidos y algunos periodistas dedicados a estudiar este problema.

Por el bien de ella, de su gobierno y, sobre todo, del país, la señora presidente debería desligar los problemas de orden criminal/policíaco/judicial/justicia y su componente internacional, del orden político/electoral que sólo compete a la nación en su orden interno. Pero ella decidió simplistamente comportarse como la Juana de Arco del subsistema político/criminal de su partido. Suavizar al otro día de su definición la culpabilidad que le concedió al gobierno de Donald Trump no hace sino torcer, aún más, el nudo gordiano que su jefe, su partido y ella han generado con la simplista idea de que México es una isla, desligada de compromisos que generó la creación del mercado mundial, en el cual, todas las naciones, tuvieron que ceder algo de su soberanía para que el mundo de la transnacionalización fuera posible. Creer que puede actuar como estudiante rebelde como en el CEU de la UNAM sólo muestra su inmadurez, su visión simplista de la realidad y el reduccionismo de la complejidad del mundo transnacional que es el que funciona, aún con las tonterías de Donald Trump, otro reduccionista de la política.

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