| POLITICAS, TRAICIONES Y ALGO MAS |
| Marco González Kuri. |
| 2026-04-22 /
15:03:41 |
| Morena ya es de Sheinbaum |
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En una semana, la presidenta movió más piezas que en todo un año. Luisa María Alcalde y Andy salen. Montiel y Damián entran. Citlalli coordina alianzas. Andrea Chávez va a Chihuahua. Lo que parecía un partido en equilibrio se reveló como lo que siempre fue: el partido de quien gobierna.
El martes 21 de abril de 2026 quedará en los registros del obradorismo como el día en que terminó de ocurrir lo que venía gestándose desde octubre de 2024: Morena dejó de ser el partido de Andrés Manuel López Obrador para convertirse, en los hechos y en la estructura, en el partido de Claudia Sheinbaum Pardo. Luisa María Alcalde se despidió de su equipo en el Comité Ejecutivo Nacional. Andrés Manuel López Beltrán —Andy— abandonó la Secretaría de Organización. En su lugar, según múltiples fuentes confirmadas el mismo martes, llegarán Ariadna Montiel a la presidencia del partido y Esthela Damián a la secretaría de Organización. Dos mujeres. Dos incondicionales. Dos trayectorias construidas en la órbita directa de la presidenta, no en la del fundador.
Para entender el alcance del movimiento hay que ver la semana completa, no el día aislado. El miércoles 15, Andrea Chávez —senadora morenista, perfil impulsado públicamente por Adán Augusto López Hernández— pide licencia indefinida al Senado para buscar la gubernatura de Chihuahua en 2027. El jueves 16, Citlalli Hernández deja la Secretaría de las Mujeres para coordinar alianzas en Morena, bajo la estructura de Alcalde que, ese mismo día, ya sabía que sus días estaban contados. Y el martes 21, caen las dos últimas fichas del tablero obradorista dentro del partido: Alcalde y Andy. En siete días, Sheinbaum reorganizó el partido, el gabinete y la estrategia electoral de 2027 sin dar una sola conferencia sobre el tema.
Los perfiles de quienes llegan hablan más que cualquier declaración. Ariadna Montiel es secretaria de Bienestar desde el sexenio de López Obrador y fue refrendada por Sheinbaum al inicio de su gobierno. Conoce como nadie la estructura territorial de los programas sociales —la red más poderosa de operación política con la que cuenta Morena en todo el país—. Es, en el lenguaje de la política real, una mujer de votos, no de discursos. Esthela Damián, por su parte, es la actual Consejera Jurídica de la Presidencia de la República: alguien tan cercana a Sheinbaum que literalmente trabaja desde el mismo edificio. Difícil imaginar un perfil de mayor confianza para controlar quién entra a las encuestas internas, quién queda fuera y qué candidatura llega a cada estado.
Los que salen no son villanos de la historia. Alcalde fue la primera mujer en presidir Morena, llegó con mandato hasta 2027 y se negó públicamente a renunciar hasta una semana antes de hacerlo, atribuyendo los rumores a 'calumnias de la derecha' y 'discursos machistas'. Andy López Beltrán ocupó la Secretaría de Organización con una encuesta de rechazo de 60.4% en enero de 2026 y una inoperancia documentada por la propia militancia. Lo que ambos representaban —más allá de sus méritos individuales— era la continuidad del control lopezobradorista sobre el aparato partidista. Y ese control, la presidenta decidió que ya no le era útil. La lógica no es venganza: es aritmética electoral. En 2027 se renuevan 17 gubernaturas y 500 diputaciones. Perder ese proceso sería el principio del fin de la 4T como proyecto hegemónico. Sheinbaum no puede permitírselo. Y para no permitírselo, necesitaba el partido en manos propias.
Aquí emerge la paradoja que define el estilo de gobierno de Claudia Sheinbaum: cuida con obsesión la imagen del gobierno federal —sus cifras de aprobación, su posicionamiento internacional, la narrativa de continuidad ordenada— mientras acepta el costo político en los estados y en el partido. Citlalli Hernández deja una Secretaría de las Mujeres con 26 alertas de violencia de género activas y una ley general de feminicidio sin aprobar. Alcalde sale con tensiones no resueltas con el Verde y el PT. Andy se va sin haber operado una sola candidatura importante con eficacia. El costo de esas deudas pendientes las heredará los estados y las alianzas. El crédito de haber puesto orden en el partido se lo queda la presidenta. Es el cálculo clásico de quien gobierna en la cima: sacrificar el flanco para proteger el centro.
Adán Augusto López sigue recorriendo territorios que no son suyos. Andy busca rearmarse en Tabasco. Andrea Chávez recorre Chihuahua con seis meses de embarazo y la determinación de quien ya sabe que no tiene aliado en Palacio Nacional. El grupo que construyó Morena desde los años del perredismo tabasqueño mira desde afuera cómo el partido que ayudó a fundar es conducido por otros. La historia, como siempre en la política mexicana, no tiene villanos ni héroes: tiene quién llega primero a la silla. Esta semana, Claudia Sheinbaum llegó a todas.
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