“Yo soy la presidenta de todas las mexicanas y mexicanos”. La hipocresía es implícita. Conduce para votantes y partido. No recibe a las madres de los desaparecidos, secuestrados, asesinados. Tampoco a la de niños con cáncer. Menos a la oposición- “obvio” - a la cual desprecia y culpa de todo. No acepta sus fracasos. No corrige. Encumbrada por el dinero de la delincuencia organizada les protege. Confronta al hombre más poderoso del mundo negándose a la entrega de narco políticos. Arriesga a los mexicanos con su proceder. *** No escucha a quienes viven en el terror de ser ultimados en una carnicería, taquería, restaurante, iglesia. Se vive en el pavor de encontrarse con la guardia nacional, militares y marinos quienes pueden entrar en un hogar y sembrar armas, drogas para inculpar. La incertidumbre que se vive es de terror. Se gastan miles de millones de pesos en la seguridad nacional y no pueden siquiera con el cobro de piso. *** El sector salud de Veracruz va de mal en peor. En videos caseros la población registra carencias básicas. No pueden negarlo. Familiares de enfermos y estos mismo tirados en los pisos de urgencia porque no hay lugares. Está en manos del compadrazgo con una titular muy cuestionada por la prensa local que registró ineptitud y corrupción. La institución estuvo -en varios sexenios- en manos de cuatreros. Impiden una oportunidad de mejora en un tema fundamental para los contribuyentes. Libertad, Salud, Educación son la base del desarrollo y se han perdido. No hay gente preparada. Las cabezas en las instituciones son grises y no tienen manera de dar resultados. *** La soberbia de Nahle le impide ver con claridad. Desprecia la capital y “gobierna” desde un lujoso despacho en Boca del Rio. Sus vecinos son los fifís. ¿Hasta cuándo será sensible? *** Y para las agruras …usted sabrá que tomar. Hasta la próxima. |
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