¿Es la reforma electoral propuesta por la presidenta un “reclamo del pueblo” de México?, La pregunta surge porque justo en los momentos en los que el país debiera apuntalarse con llamados a la unidad nacional, tanto por los problemas internos como por los que se suscitan en el exterior, el oficialismo persiste en la visión del mandato autoritario, insistiendo en desconocer la riqueza de la pluralidad y la diferencia, buscando imponer una reforma electoral con nuevas reglas e instituciones para la organización de los procesos electorales.
La reforma que ahora envía la presidenta es patéticamente retrógrada, pues rescata del pasado la combatida imagen rancia de una comisión redactora cerrada, instalada desde la soberbia del poder único, auto ungida como la única y verdadera construcción de la democracia que le conviene al “pueblo”.
El retrato de la presidenta con la comisión redactora es la fotografía que muestra de forma cruda la intolerancia de una nueva mafia en el poder que, en su autocrática visión, cancela el valor democrático de la pluralidad, de la escucha de las diferencias y de la construcción de acuerdos donde sean no solo oídas sino atendidas las voces diferentes o discrepantes.
La propuesta regresiva muestra como favorable el abaratamiento de la democracia y con ello trasladar recursos que ayuden al “pueblo”. Reducir aportaciones a los partidos políticos y el INE suena bien para la plaza pública, pero en realidad es una decisión que lleva mucho más repercusiones que la “noble” idea de la austeridad y el beneficio social, o la de acabar con los privilegios de las élites políticas para que las representaciones recorran y hagan contacto con la gente.
La concentración del poder del que ahora gozan y la propuesta electoral enviada, son reflejos de la idea autocrática que guía a esta clase política que aspira a perpetuarse en el poder, instalando los mecanismos y reglas que cierren la representación plural y al final ellos, como “la genuina encarnación del pueblo”, se beneficien de las representaciones garantizadas en la legalidad edificada en su
ilegal mayoría legislativa, fruto de la sobrerrepresentación y el abordaje faccioso y mafioso de los últimos años.
La votarán en próximas fechas, ignorando las objeciones de las oposiciones. Un conjunto de voces que se han alzado con dudas fundadas sobre sus beneficios, miran con mucho más que preocupación una iniciativa tan de vuelta al partido de estado, al retiro de verdaderas condiciones para las alternancias. Se trata de una propuesta que el partido en el poder dice que votará tal cual llegue, mostrando su subordinación y falta de respeto al conjunto social, ponderando su abyección acrítica y de desprecio por la autonomía legislativa.
El horno no está para bollos y sin valorarlo, provocan y dinamitan cualquier oportunidad de convocatoria amplia para enfrentar nuestros problemas, cancelando diálogos y consensos. Son los últimos 7 años la muestra de la carga de un régimen protofascista que no oculta su verdadero rostro.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
En la protesta de las víctimas de desapariciones, queda claro que el problema no es el dinero, sino el dolor del abandono ante la tragedia que las autoridades se niegan a reconocer. |
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