PARTE III
(1)
El abatimiento del “Mencho” el pasado fin de semana en Tapalpa, Jalisco, fortalece la impunidad que el Estado mexicano otorga a una clase política cómplice del crimen organizado.
Ha caído el narcotraficante más poderoso del país y del mundo pero, como explicamos en el CLAROSCUROS previo, el Estado paralelo construido por los cárteles es producto original del Estado oficial fundamentado en el andamiaje jurídico de nuestra Constitución Política y este hecho lo ratifica.
Si Víctor México creó su Frankenstein mexicano, tenemos un resultado desigual al contabilizar la cantidad de delincuentes presos o abatidos frente a la cantidad de delincuentes de cuello blanco colocados ante a jueces y sentenciados; son muchos más los primeros de modo que "conviene más" violar la ley desde el marco de un falso juramento por su cumplimiento.
La lista de políticos corruptos, vinculados al crimen organizado, apadrinados por el narcotráfico, promotores del surgimiento de nuevos y cada día más poderosos grupos delincuenciales, es muy larga e incluye a personajes de todos los partidos políticos: PRI, PAN, MORENA, PVEM, PT, MC, etcétera.
Cuando nuestros diputados, senadores, alcaldes, gobernadores, dirigentes partidistas, presidentes y expresidentes de la República acusan a sus rivales de ser delincuentes, se muerden la lengua.
Todos.
Al mismo tiempo, en todos los partidos políticos hay excepciones y existen políticos no ligados a la podredumbre…
Sin embargo, se impone la injusticia ante la muerte de veinticinco integrantes de la Guardia Nacional, al no ser compensada con la captura inmediata de veinticinco políticos integrados al universo mortal de Ismael “El Mayo” Zambada, de Joaquín “El Chapo” Guzmán, de Nemesio Oseguera “El Mencho”.
A nuestros soldados los mandan a defender la patria y mueren por ella; mientras entre quienes los envían prevalece la inquina, la perversidad, la falsedad, el gozo cínico de la connivencia solapada por el Estado.
Si por cada delincuente detenido o abatido se detiene y condena a un político cómplice, nos acercaremos a un equilibrio hoy ausente.
(2)
Otros rostros aparecieron el domingo pasado; entre ellos la demostración de poderosos recursos humanos, logísticos, de armamento, mostrados por el CJNG a través de bloqueos e incendios en una veintena de entidades federativas.
La muerte de su jefe no los debilita en absoluto; el Cártel de Jalisco Nueva Generación permanece como el número uno del planeta; y todos: un gobierno débil y una sociedad traumada, aguardamos por las consecuencias del reacomodo de su o sus liderazgos.
(3)
Para Claudia Sheinbaum Pardo todo el reconocimiento al ser la primera figura presidencial que ataca de frente y con éxito al crimen organizado -surgido durante el último medio siglo en suelo mexicano- al nivel aplicado un veintidós de febrero memorable para las fuerzas armadas que comanda.
Bien por la presidenta y todo el respaldo para ella desde la trinchera de cada ciudadano.
(4)
Nuestro reconocimiento, empero, no puede ser acompañado de la falsa confianza, del aplauso fanático, ni de la visión ingenua encaminados a negar una cruel realidad: en Tapalpa se ganó una batalla pero continuamos muy lejos de concluir la guerra donde hemos estado perdiendo desde el once de diciembre del 2006 a la fecha.
(5)
La estrategia diseñada para enfrentar exitosamente al “Mencho” sólo incluyó el ataque militar certero que condujo a su muerte, pero no previó o no incluyó la respuesta a la previsible reacción del ataque del CJNG y "socios" a la infraestructura pública y a la sociedad civil.
(6)
Topamos, así mismo, con otro daño profundo generado por la construcción de un Estado paralelo: el debilitamiento de nuestro tejido social… |
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