| EL VIOLENTO OFICIO DE ESCRIBIR |
| Alfredo Griz. |
| 2026-02-07 /
19:47:09 |
| Martínez de la Torre: Modesto Velázquez en la lupa de FGR Le puede pasar lo mismo que al Alcalde de Tequila en Jalisco Mientras tanto “Gobierna” un municipio lleno de problemas y rezagos El municipio en el atraso… y el alcalde bajo la sombra |
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Por Alfredo Griz.
Martínez de la Torre no está detenido por casualidad. Está detenido por omisión, por negligencia acumulada y por una cadena de gobiernos que administraron la pobreza, la inseguridad y el desorden como si fueran paisaje. Hoy, ese rezago no solo persiste: se profundiza, mientras el alcalde en funciones enfrenta algo más grave que un mal arranque administrativo: una indagatoria federal que lo coloca en el centro de una tormenta política de alto voltaje.
Los números no mienten.
En el primer semestre de 2025, Martínez de la Torre registró 19 homicidios dolosos, colocándose entre los municipios más violentos de Veracruz. A esto se suman decenas de denuncias por robo, lesiones y narcomenudeo, delitos que crecen cuando el Estado se repliega y la autoridad municipal se ve rebasada. No es percepción: es estadística.
La policía municipal, lejos de ser un muro de contención, opera con déficits estructurales, baja confianza ciudadana y una dependencia constante de fuerzas estatales y federales para contener crisis que deberían resolverse localmente. Cuando un municipio necesita refuerzos externos de forma permanente, el mensaje es claro: el gobierno local no alcanza.
Pero la inseguridad es solo una cara del problema.
Martínez de la Torre arrastra rezagos históricos en servicios básicos, infraestructura y atención a comunidades rurales. Más de 170 localidades, la mayoría rurales, sobreviven con caminos precarios, drenajes incompletos y servicios intermitentes. A esto se suman adeudos a proveedores que se remontan hasta 2009, una bomba financiera heredada, sí, pero nunca resuelta. El resultado: obras a medias, desconfianza empresarial y un ayuntamiento que administra pasivos en lugar de futuro.
Y entonces, el escenario se oscurece aún más.
Porque mientras el municipio carga con violencia, rezago y deudas, el alcalde Modesto Velázquez Toral aparece mencionado en una carpeta de investigación federal, derivada de un expediente electoral con número de expediente: TEV_PES-211/2025, el cual ya dejó de ser un simple trámite administrativo y ha generado una carpeta de investigación por la probable utilización de recursos de procedencia ilícita, los cuales, según la indagatoria, fueron destinados a actividades de pre campaña y campaña electoral en el Municipio de Martínez de la Torre, Veracruz, dicha indagatoria radicada en la Fiscalía General de la Republica.
La carpeta de investigación es contundente y no admite frivolidad política: ¿De dónde salieron los recursos de procedencia ilícita de los que se habla en dicha indagatoria? ¿Qué compromisos hizo el ahora alcalde Modesto Velázquez al recibir ese dinero? ¿Qué grupos de la delincuencia organizada están operando en ese municipio?
Muchas preguntas y pocas respuestas sobre todo al electorado de ese municipio, en algún momento si no ante la autoridad, ante la propia población, el Alcalde Modesto Velázquez, tendrá que rendir cuentas de todo esto.
No es un rumor de café.
No es un trascendido de redes.
Es una indagatoria federal en curso, desprendida de un expediente electoral, que coloca al alcalde bajo observación directa del Ministerio Público Federal.
Que quede claro: una investigación no es una condena. Pero tampoco es un detalle menor. En un municipio golpeado por la violencia y el abandono, la sola sospecha de uso de recursos ilícitos en campañas electorales es políticamente devastadora. Porque habla de prioridades torcidas, de dinero que pudo ir a seguridad, a obra pública, a servicios… y que presuntamente tomó otro camino.
La pregunta ya no es si Martínez de la Torre tiene problemas.
Eso está probado con cifras, con homicidios, con deudas y con rezagos.
La verdadera pregunta es si el municipio puede darse el lujo de un gobierno bajo sospecha, de un alcalde obligado a explicar su pasado mientras el presente se descompone.
Martínez de la Torre no necesita discursos, ni victimismo, ni silencios institucionales. Necesita respuestas. Necesita claridad. Necesita saber si su gobierno está concentrado en gobernar… o en defenderse.
Porque cuando la inseguridad crece, el rezago se enquista y la sombra de una investigación federal se cierne sobre el poder municipal, el problema deja de ser administrativo y se convierte en una crisis de legitimidad.
Y en política, como en la vida pública, no hay peor sentencia que la duda permanente.
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