China trata de obtener garantías sobre los préstamos que realizó a Venezuela, ahora controlado por Estados Unidos MEMORANDUM 1.- Alertadas por la situación que atraviesa Venezuela pero, sobre todo, porque el Gobierno de Estados Unidos es quien maneja ahora los hilos de esa nación, las autoridades chinas han contactado con altos funcionarios de Venezuela y Estados Unidos para tratar de obtener garantías sobre los préstamos del gigante asiático al país sudamericano, informa Bloomberg. Según fuentes anónimas citadas por ese medio, tanto el Gobierno chino como los bancos del país están inmersos en una campaña para asegurar sus intereses económicos y crediticios en el país. Unos días atrás, ese mismo medio indicó, también citando a fuentes anónimas, que los reguladores financieros chinos habían reclamado a los principales bancos del país que detallasen su exposición a Venezuela y que aumentasen la supervisión de los riesgos relacionados con ese país después de que Maduro fuese aprehendido por Estados Unidos. Si bien Venezuela dejó de publicar datos detallados de deuda tras incurrir en impago en 2017, y, por tanto, se desconoce la cantidad concreta que le debe a China, se estima que los préstamos pendientes de pago podrían sumar entre 10 mil y 20 mil millones de dólares, por lo que Pekín buscaría formar parte de cualquier futura negociación para reestructurar el pasivo venezolano. Bloomberg recuerda que el rol económico de China en Venezuela es principalmente una herencia de la etapa en el poder de Hugo Chávez (1999-2013), y que buena parte de la cooperación se ha estancado o ha decaído ante el colapso económico del país y el deterioro de la producción petrolera. En 2007, China lanzó un programa de préstamos respaldados por el crudo con el que ofreció financiación por más de 60 mil millones de dólares a Caracas, convirtiéndose así en su mayor acreedor y garantizando el pago de esas deudas mediante el envío de crudo a precios fijos. Si bien China aglutinó el 80 por ciento de las exportaciones venezolanas de petróleo en 2025, estas únicamente representaron el 4 por ciento del total que el gigante asiático compró en el exterior, un volumen que, según firmas de análisis del sector, podría reemplazarse fácilmente con importaciones desde otros territorios. En cualquier caso, el presidente estadounidense, Donald Trump, invitó la semana pasada a China -y también a Rusia- a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington “que necesiten”, defendiendo además que, de no haber tomado Washington el control de esos recursos, Pekín o Moscú lo habrían hecho igualmente. Más allá del terreno energético y de la infraestructura, la información asegura que la presencia económica china en Venezuela es “menos amplia de lo que se suele contar”, centrándose en la compra de material de vigilancia y orden público por parte de Caracas y en la ayuda a la construcción de estaciones satelitales en terreno venezolano. El gigante asiático, que en los últimos años mantenía estrechas relaciones con Caracas, ha condenado con dureza la intervención estadounidense en Venezuela y ha pedido la liberación del ya expresidente Maduro y de su esposa, Cilia Flores, detenidos a principios de este mes y trasladados a Nueva York.
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México no solo es ya el mayor proveedor de petróleo a Cuba, sino que también envía sus crudos de mayor calidad, como el Istmo y Olmeca MEMORANDUM 2.- El gobierno Federal en funciones o la Presidenta Claudia Sheinbaum, bien podría ser llamada candil de la calle y oscuridad de su casa. Y es que México no solo es ya el mayor proveedor de petróleo a Cuba, sino que también envía sus crudos de mayor calidad, como el Istmo y Olmeca, una decisión que implica un costo económico para nuestro país en un contexto de caída en la producción, asume Jorge Piñón, investigador senior del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. El especialista explica que las refinerías cubanas son muy antiguas, por lo que les cuesta trabajo procesar petróleo crudo pesado con alto contenido de azufre, razón por la que las exportaciones mexicanas a la isla prevalecen crudos ligeros que son más fáciles de trabajar. “Para nuestra sorpresa, desde que comenzó el sexenio del expresidente López Obrador, observamos que México les enviaba sus dos mejores crudos en cuestión de calidad, que son el Istmo y Olmeca”, indica. Jorge Piñón puntualiza que el costo de oportunidad para Pemex es significativo, ya que en un escenario de producción petrolera en declive y exportaciones de crudo en niveles mínimos de las últimas décadas, cada barril de crudo ligero enviado a Cuba representa un barril que deja de ser refinado en México o comercializado en condiciones más favorables. Ramsés Pech, socio en Caraiva y Asociados-León & Pech Architects, señaló que solo funcionan dos de las cuatro refinerías de Cuba, ya que su operatividad se ha visto afectada por la escasez de crudo importado y fallas de mantenimiento. “Las refinerías procesan principalmente crudos extrapesados nacionales y crudos ligeros o medianos importados para compensar la baja calidad de la producción local. En 2026, México se consolidó como el principal proveedor de Cuba, en el que se envían crudos como el Istmo y ocasionalmente mezclas tipo Maya”. La presidenta Sheinbaum remarca que México envío menos petróleo a Cuba en 2025 en comparación con 2024. El Sistema Nacional de Refinación (SNR), que incluye a la refinería de Dos Bocas, fue diseñado para procesar crudos ligeros, pero en los últimos años la producción de esas mezclas ha venido reduciéndose, por lo que las plantas han tenido que venir operando con una carga de crudo cada vez más pesada. Un estudio realizado por Francisco Barnés de Castro, especialista del sector energético, reveló que entre 2001 y 2006, 34 por ciento del crudo procesado por el SNR era pesado, cifra que subió a 50 por ciento en los últimos años. Entre enero y noviembre de 2025, Petróleos Mexicanos (Pemex) produjo un promedio de 1 millón 633 mil barriles diarios de hidrocarburos, de los cuales 50 por ciento fue crudo pesado; 24.3 por ciento, crudo ligero, y 25.6 por ciento del tipo superligero más condensados. Durante este periodo, 52.6 por ciento de la refinación del SNR se llevó a cabo con crudo pesado y 47.4 por ciento con crudos ligeros. Entre enero y septiembre de 2025, la subsidiaria de Pemex, Gasolinas Bienestar envió a Cuba 17.2 mil barriles diarios de petróleo crudo y 2 mil barriles de petrolíferos, lo que representó un monto total de 7.9 mil millones de pesos, según datos del formulario 6-K entregado por la petrolera a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés). Ramsés Pech agrega que Estados Unidos no puede obligar a México dejar de enviar con las políticas y leyes actuales, pero se deja abierta la posibilidad de colocar un 25 por ciento de aranceles a quien venda petróleo crudo a Cuba. Y es que la situación económica en Cuba puede ser catastrófica si pierde las importaciones petroleras de México y Venezuela. La isla consume entre 100 y 110 mil barriles de petróleo diarios, de los cuales solo tiene la capacidad para producir alrededor de 40 mil barriles de crudo pesado que se usa como combustible para centrales termoeléctricas. “Cuba tiene un déficit petrolero de 60 mil barriles diarios, de los cuales 35 mil los cubría Venezuela; entre 20 y 22 mil los aporta México, y alrededor de 5 a 7 mil barriles venían esporádicamente de Rusia”, detalló el investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas.
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Como falta de respeto y patético califican noruegos la entrega de su Premio Nobel de la Paz por parte de Corina Machado a Trump MEMORANDUM 3.- Era de esperarse ante semejante servilismo y entrega de María Corina Machado a Donald Trump con tal de recibir el aval para ser la próximo Presidenta de Venezuela. Y es que Noruega reaccionó con incredulidad a la noticia de que la Premio Nobel de la Paz, entregó su medalla al presidente estadounidense, Donald Trump, quien desde hace tiempo codicia el premio. “Eso es completamente inaudito”, declaró Janne Haaland Matlary, profesora de la Universidad de Oslo y expolítica, a la emisora pública NRK. “Es una total falta de respeto por el premio por su parte”, afirmó, calificando el acto de “insignificante” y “patético”. En Noruega, los políticos en funciones no se anduvieron con rodeos a la hora de valorar la concesión de la medalla. “El hecho de que Donald Trump acepte la medalla dice algo sobre él como persona: un fanfarrón clásico que quiere adornarse con los premios y el trabajo de otros”, dijo a NRK Trygve Slagsvold Vedum, ex ministro de finanzas y actual líder del Partido del Centro. Trump, quien afirma merecer el premio Nobel de la Paz por haber resuelto numerosas guerras durante su segundo mandato, aceptó la medalla de manos del líder opositor venezolano en una reunión en la Casa Blanca el jueves. Anteriormente había expresado su descontento con la decisión del Comité Noruego del Nobel. Mientras tanto, en Venezuela, María Corina Machado ha sido excluida de la transición de liderazgo desde que las fuerzas estadounidenses derrocaron a Nicolás Maduro el 3 de enero, pero mantuvieron su régimen. Machado entregó la medalla a Trump como “un reconocimiento a su compromiso único con nuestra libertad”, declaró el jueves. “Esto es increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos e importantes del mundo”, declaró Raymond Johansen, exalcalde de Oslo del gobernante Partido Laborista, en una publicación de Facebook. “La concesión del premio está ahora tan politizada y es tan potencialmente peligrosa que fácilmente podría legitimar un proyecto que vaya en contra de la paz”. Pero, ¿El Premio Nobel de la Paz se puede compartir?. Definitivamente, el premio no se puede compartir ni transferir, declaró el comité la semana pasada. La debacle mancha aún más la reputación del Premio Nobel de la Paz y subraya cuán politizado se ha vuelto. La decisión de otorgarle el premio a Machado fue interpretada por algunos como un intento de evitar la ira de Trump tras su agresividad sin precedentes para conseguir el premio. Esto también contrasta marcadamente con los acontecimientos de 2022, cuando el periodista ruso Dmitry Muratov subastó su medalla del premio Nobel de la Paz de 2021, para recaudar fondos para los ucranianos que se han convertido en refugiados a causa de la guerra del presidente Vladimir Putin. Esta iniciativa benéfica no generó objeciones significativas en Noruega. Las decisiones del Nobel a menudo han generado indignación o desconcierto. El premio Nobel de 2009 se concedió a Barack Obama apenas unos meses después de su primer mandato presidencial en Estados Unidos y precedió a un aumento del número de tropas estadounidenses en Afganistán. Aung San Suu Kyi, de Myanmar, galardonada en 1991 y quien lideró la oposición a la junta militar que gobernaba el país, fue posteriormente criticada internacionalmente por su insuficiente actuación para evitar la masacre militar de la minoría rohinyá. Más recientemente, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ganó el premio de 2019 y 12 meses después se vio envuelto en una guerra civil en la región de Tigray del país que dejó cientos de miles de muertos, según el Proyecto de Guerra de Tigray de la Universidad de Gante. El Premio Nobel de la Paz es posiblemente el galardón más prestigioso del mundo para la labor diplomática. Es uno de los cinco Premios Nobel establecidos por el testamento de Alfred Nobel, el inventor sueco de la dinamita, fallecido en 1896. Independientemente de la independencia del Comité Noruego del Nobel y de la ausencia de injerencia del gobierno en la decisión sobre el premio, existe un componente político: sus cinco miembros son elegidos por el parlamento. Los legisladores han modificado los criterios para los candidatos cualificados en varias ocasiones en el pasado, buscando distanciar el premio de la política. Noruega también tuvo otro encontronazo con Estados Unidos este año. La decisión de vender acciones de Caterpillar del fondo soberano de inversión de 2,1 billones de dólares del país nórdico indignó a los partidarios de Trump y llevó al gobierno a suspender el consejo de ética que recomienda exclusiones del fondo. Las dos naciones siguen involucradas en negociaciones comerciales mientras Noruega espera reducir un impuesto del 15 por ciento impuesto por la administración estadounidense como parte de su programa arancelario global.
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