| “EL
EXCESO DE BUROCRACIA de las autoridades agrarias para resolver
lo más conflictos graves de posesión de tierra en
la entidad, han provocado enfrentamientos, asesinatos y secuestros,
ante la indiferencia de las autoridades”, aseguró
Ángel Pérez Silva, coordinador del Movimiento Agrario
Indígena Zapatista (MAIZ).
Luego
del ejemplo que diera el líder campesino Ramiro Guillén
Tapia, quien se inmoló en la plaza Lerdo en demanda de
solución para su conflicto de tierras en la sierra de Soteapan,
advierten que hay un grave riesgo de que otros campesinos tomen
medidas radicales y surjan conflictos, como medida de presión
a las autoridades.
Para
Daniela Griego Ceballo, integrante del MAIZ, la lucha agraria
en el país ha estado relegada, luchar por la tierra es
un largo proceso donde pasa de todo, desde las peleas, los enfrentamientos,
la división y hasta la venta de los movimientos por parte
de organizaciones campesinas que lucran con la necesidad de los
ejidatarios.
Denunció
que la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) tarda hasta
diez años de reuniones mensuales en integrar la primera
etapa de un expediente. “Así es la historia de este
país, la mayoría de los conflictos tienen su muertito,
el largo proceso es caldo de cultivo para la corrupción
y la complicidad”.
Alertó
del lento y excesivo burocratismo por el que pasan los expedientes,
que no permiten llegar a ninguna solución rápida.
En
entrevista para AVC Noticias, Ángel Pérez Silva
y Daniela Griego denunciaron que la Secretaría de la Reforma
Agraria y el Gobierno estatal llegan a acuerdos políticos
para incluir conflictos en las mesas de resolución, dejando
de lado algunos que son urgentes “Los 14 conflictos agrarios
que están en la mesa de negociación son del Congreso
Agrario Permanente, una organización ligada al PRI, de
la CCN, las demás organizaciones que no participamos, quedamos
fuera, tenemos que buscar soluciones por otro lado”.
Calificaron
la inmolación de Ramiro Guillén como extrema, pero
reconocieron que sienta un precedente en la historia agraria y
“da para muchas ideas a los campesinos”.
Advirtieron
que este hecho aunado a la desatención por parte de las
autoridades puede desencadenar en toma de tierras y más
muertos. “Mucha gente puede buscar formas de presión,
si no resuelven casos como los de Sochiapa, Ciudad Isla, Zongolica,
Uxpanapa, las cosas se podrían salir de control”.
Con
más de 3,500 tierras que aún son ejidos, la entidad
veracruzana a nivel nacional es la número uno en conflictos
agrarios, algunos de ellos con más de 70 años de
antigüedad y que han sido heredados por generaciones.
(Para
mas información sobre esta nota consulte Milenio)
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