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En
Sesión Solemne la LXI Legislatura del Congreso del Estado
rindió homenaje al Senador chiapaneco Belisario Domínguez
Palencia, quien en su discurso histórico exhortó
a sus compañeros representantes populares de aquel entonces
a reflexionar y actuar en contra del gobierno de Victoriano Huerta.
Ante
la presencia de diputados locales, secretarios, coordinadores,
jefes de área, personal de poder legislativo y representantes
de medios de comunicación, el diputado Leopoldo Torres
García leyó el texto del mártir senador.
Posteriormente
se guardó un minuto de silencio con motivo del XCV Aniversario
del sacrificio del Senador de la República , Doctor Belisario
Domínguez Palencia.
Semblanza
Biográfica
BELISARIO
DOMÍNGUEZ PALENCIA, nació en Comitán, Chiapas,
el 25 de abril de 1863. Hizo sus primeros estudios en la escuela
particular del profesor Francisco Gutiérrez, en su ciudad
natal. Cursó la preparatoria en el Instituto Literario
y Científico del Estado, en San Cristóbal de Las
Casas.
En
1879 marchó a París para cursar sus estudios profesionales
y permaneció en la Ciudad Luz diez años; el 17 de
julio de 1889 recibió su título de Médico
Cirujano y Partero, y regresó a su patria enseguida.
El
26 de febrero de 1890 llegó a Veracruz y a principios de
abril ya estaba en Comitán, donde instaló su consultorio.
Venía saturado de ideas filantrópicas, de servicio
social, y quiso servir a las gentes más humildes. Emprendía
largos viajes para llegar hasta las zonas marginadas con el fin
de atender a sus moradores.
Fundó
el periódico El Vate, donde publicó artículos
contra el presidente Díaz y el gobernador porfirista de
su entidad, Rafael Pimentel. En estos artículos, recogidos
por su más importante biógrafo, Héctor R.
Olea, el Doctor Domínguez ejercitó el lenguaje directo
para llamar a las cosas por su nombre. Desde entonces habría
de distinguirse entre los hombres de su generación por
la solidez de sus argumentos y la valentía con que los
defendía, como un digno correligionario de los Flores Magón,
Librado Rivera, Alfonso Cravioto y Antonio Díaz Soto Gama.
En
1909 fue electo Presidente Municipal de Comitán, y tomó
posesión el 1o. de enero de 1910. Fue tan importante la
obra que realizó al frente del Ayuntamiento, que su fama
trascendió a todo el Estado, y pronto fue uno de los más
distinguidos políticos.
Su
adhesión a las ideas avanzadas, la limpieza de su conducta
y la tendencia de hacer el bien a los desvalidos, unidas a su
habitual franqueza, le dieron una gran fuerza.
El
23 de septiembre, en otro discurso incendiario, el doctor volvió
a llamar asesino y desequilibrado mental al usurpador Huerta.
Este discurso, impreso en una hoja por la Señorita María
Hernández Zarco, tuvo amplia circulación en el país
y alentó a quienes, con las armas en las manos se oponían
al régimen espurio.
Aún
faltaba una demostración más del valor civil del
senador; el 29 de septiembre se escuchó de nuevo su palabra
tenaz; no era la palabra de un político dominado por la
pasión del poder ni la del tribuno engreído; tampoco
fue un insensato que se arroja al peligro sin la conciencia de
su destino; fue un varón que se acercó a la muerte
con el pleno convencimiento de que estaba cumpliendo con un alto
deber. La sentencia contra su vida no se hizo esperar.
Se
movieron los resortes oficiales, y la noche del 7 de octubre fue
sacado de su habitación en el hotel y conducido al cementerio
de Xoco, en Coyoacán, donde se le martirizó y asesinó
cruelmente. Sus verdugos, Gilberto Márquez, Alberto Quiroz,
José Hernández Ramírez y Gabriel Huerta sepultaron
el cadáver, y hasta después de varias pesquisas
de los senadores y los parientes y amigos del doctor, se descubrió
la verdad de los hechos.
La
muerte del doctor Belisario Domínguez contribuyó
a la caída del tirano Huerta. Su ejemplo ha quedado como
algo vivo que los mexicanos debemos imitar siempre.
Por
H. Congreso del Estado/Gobernantes.com
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