| Mientras
la población civil se organiza y efectúa recolectas
para ayudar a las cientos de familias damnificadas por la inundación
que cubrió las partes bajas de Minatitlán y decenas
de comunidades rivereñas, algunos vivales aprovechan la
tragedia de los minatitlecos para llevar agua a su molino, o mejor
dicho, para su partido.
Debido
a que muchas voces panistas, habían dicho que el gobierno
del estado inflaba las cifras de damnificados en la zona sur de
la entidad y magnificaba el saldo del fenómeno climatológico
que provocó el desbordamiento de varios ríos y afluentes,
decidimos pues, trasladarnos a la zona afectada para constatar
con nuestros propios ojos la magnitud de lo sucedido.
Así
pues, llegamos a mina para darnos cuenta que no sólo el
gobernador no había jugado con las cifras y magnificado
el trágico evento que, de manera momentánea, dejó
sin hogar a un centenar de familias, sino que además, son
precisamente los panistas a quienes en esta ocasión, les
dio por meter mano a las despensas ajenas para entregarlas y colgarse
medallas que para nada les correspondían.
Debido
a que un gran número de comunidades rivereñas fueron
prácticamente tragadas por las bravas aguas, varios contingentes
de la armada de México procedentes de distintas entidades,
entre las que destaca Campeche, se concentraron en el río
Coatzacoalcos, justo enfrente del malecón de Minatitlán,
lugar desde dónde en sus lanchas rápidas (o las
clásicos cayucos) enviaban víveres a las familias
atrapadas en sus techos y casas.
El
sábado muy temprano, un barco de la marina esperaba para
ser cargado de víveres que tenían como destino la
comunidad de Hidalgotitlán, sin embargo, luego de largas
horas de espera, justo cuando la carga comenzaba a ser colocada
en la embarcación, de la nada aparecieron tres panistas
enfundados en sus clásicas playeras azules con logotipo
y, de manera acalorada, discutieron con el comandante a cargo
hasta que lograron hacerse de las ansiadas despensas, mismas que
fueron descargadas de la nave para ser devueltas al camión
y vueltas a cargar en un cayuco que salió con rumbo desconocido
para ser entregadas a nombre de Matey, suspirante a una azul diputación
federal.
Los
marinos, quienes ya habían perdido mucho tiempo sin hacerse
a las aguas para ayudar a los habitantes de Hidalgotitlán,
salieron unas horas más tarde para entregar despensas a
las comunidades rivereñas cercanas al malecón minatitleco.
Quienes
también metieron mano en las despensas enviadas por el
gobierno estatal, fueron algunos amigos y protegidos de la alcaldesa
Guadalupe Porras, como la familia Toy, que acaparó en su
domicilio decenas de bolsas rojas que, suponemos, serán
entregadas de alguna u otra manera a la población afectada.
En
tanto los marinos ayudaban a todo aquél que lo necesitaba
y alguno que otro vival aprovechaba la ocasión para llevar
agua a su molino poniendole un toque partidista a la entrega de
apoyos y alimentos, los que menos tienen, es decir la población
realmente afectada, se organizaba sin la ayuda del ayuntamiento
o de ninguna otra autoridad para hacer en la noche un huateque
que tenía como objetivo llevar un rato de alegría
a los minatilecos mientras se recababan fondos para ayudar a aquellos
que perdieron todo cuanto poseían.
Así
pues, luego de deleitar a los lugareños y extraños
con bailes zapateados al más puro estilo del guapango,
y sonoras voces entonando alegres décimas, una voz femenina
anuncio desde el kiosko del zócalo, ubicado justo enfrente
de la catedral de San Pedro, que se vendían besos de a
peso para ayudar a los minatitlecos.
No
cabe duda que la mejor medicina para este tipo de tragedias, es
la organización y solidaridad de la propia ciudadanía.
PS:
Los dedos están advertidos. ¿Quiénes serán
los otros?
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verowoodhouse@gmail.com
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