CAMBALACHE...
Verónica Woodhouse
06/Octubre/2008

Besos de a Peso para Salvar Minatitlán

Mientras la población civil se organiza y efectúa recolectas para ayudar a las cientos de familias damnificadas por la inundación que cubrió las partes bajas de Minatitlán y decenas de comunidades rivereñas, algunos vivales aprovechan la tragedia de los minatitlecos para llevar agua a su molino, o mejor dicho, para su partido.

Debido a que muchas voces panistas, habían dicho que el gobierno del estado inflaba las cifras de damnificados en la zona sur de la entidad y magnificaba el saldo del fenómeno climatológico que provocó el desbordamiento de varios ríos y afluentes, decidimos pues, trasladarnos a la zona afectada para constatar con nuestros propios ojos la magnitud de lo sucedido.

Así pues, llegamos a mina para darnos cuenta que no sólo el gobernador no había jugado con las cifras y magnificado el trágico evento que, de manera momentánea, dejó sin hogar a un centenar de familias, sino que además, son precisamente los panistas a quienes en esta ocasión, les dio por meter mano a las despensas ajenas para entregarlas y colgarse medallas que para nada les correspondían.

Debido a que un gran número de comunidades rivereñas fueron prácticamente tragadas por las bravas aguas, varios contingentes de la armada de México procedentes de distintas entidades, entre las que destaca Campeche, se concentraron en el río Coatzacoalcos, justo enfrente del malecón de Minatitlán, lugar desde dónde en sus lanchas rápidas (o las clásicos cayucos) enviaban víveres a las familias atrapadas en sus techos y casas.

El sábado muy temprano, un barco de la marina esperaba para ser cargado de víveres que tenían como destino la comunidad de Hidalgotitlán, sin embargo, luego de largas horas de espera, justo cuando la carga comenzaba a ser colocada en la embarcación, de la nada aparecieron tres panistas enfundados en sus clásicas playeras azules con logotipo y, de manera acalorada, discutieron con el comandante a cargo hasta que lograron hacerse de las ansiadas despensas, mismas que fueron descargadas de la nave para ser devueltas al camión y vueltas a cargar en un cayuco que salió con rumbo desconocido para ser entregadas a nombre de Matey, suspirante a una azul diputación federal.

Los marinos, quienes ya habían perdido mucho tiempo sin hacerse a las aguas para ayudar a los habitantes de Hidalgotitlán, salieron unas horas más tarde para entregar despensas a las comunidades rivereñas cercanas al malecón minatitleco.

Quienes también metieron mano en las despensas enviadas por el gobierno estatal, fueron algunos amigos y protegidos de la alcaldesa Guadalupe Porras, como la familia Toy, que acaparó en su domicilio decenas de bolsas rojas que, suponemos, serán entregadas de alguna u otra manera a la población afectada.

En tanto los marinos ayudaban a todo aquél que lo necesitaba y alguno que otro vival aprovechaba la ocasión para llevar agua a su molino poniendole un toque partidista a la entrega de apoyos y alimentos, los que menos tienen, es decir la población realmente afectada, se organizaba sin la ayuda del ayuntamiento o de ninguna otra autoridad para hacer en la noche un huateque que tenía como objetivo llevar un rato de alegría a los minatilecos mientras se recababan fondos para ayudar a aquellos que perdieron todo cuanto poseían.

Así pues, luego de deleitar a los lugareños y extraños con bailes zapateados al más puro estilo del guapango, y sonoras voces entonando alegres décimas, una voz femenina anuncio desde el kiosko del zócalo, ubicado justo enfrente de la catedral de San Pedro, que se vendían besos de a peso para ayudar a los minatitlecos.

No cabe duda que la mejor medicina para este tipo de tragedias, es la organización y solidaridad de la propia ciudadanía.

PS: Los dedos están advertidos. ¿Quiénes serán los otros?

Comentarios: verowoodhouse@gmail.com


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