TRAS LA PUERTA DEL PODER

Roberto Vizcaíno
07/Octubre/2008

 

El PRI la hizo (y va) de nuevo

El recuento es interesante, porque las proyecciones indican que el PRI simplemente recuperaría los números y porcentajes que ya tenía en las legislaturas anteriores, quizá un total de 230 diputados.

Beatriz Paredes no pudo sustraerse del encanto de lo que para ella y su partido representa el triunfo del tricolor en Guerrero: “con la victoria alcanzada en Guerrero, el Revolucionario Institucional consolida su avance como la primera fuerza política a nivel territorial en el País”.

Estas son apenas las dos escuetas líneas finales del boletín con el cual el PRI dio a conocer ayer que arrasó el domingo con los cargos en disputa en el conflictivo estado de Guerrero.

El antipriísmo nacional seguramente sonreirá pensando que el viejo partido simplemente está acabado, y que esa expresión no es más que una bufonada más de los dinosaurios que no encuentran como morir.

Pero los hechos, los resultados, las cifras y porcentajes electorales de los dos últimos años indican que la tlaxcalteca Paredes peca incluso de prudente.

El domingo y con el 99 por ciento de las actas computadas, el PRI recupera Acapulco luego de ser gobernado durante 9 años -tres períodos electorales consecutivos-, por perredistas. La presidencia municipal la recupera el priísta Manuel Añorve Baños quien ténicamente fue quien la entregó al PRD hace 9 años.

Hay que recordar que Añorve fue uno de tres alcaldes interinos en aquella época. El que ganó aquellos comicios en 1996 fue Juan Salgado Tenorio, quen apenas estuvo un año en el cargo. Le siguió Añorve como interino, pero luego, en 1998, por instrucciones superiores, como se acostumbraba en aquel tiempo, lo sustituyó César Varela Blanco quien apenas duró unos meses en el cargo para ser relevado por Añorve quien estuvo de finales de 1998 a 1999 para entregarle la silla municipal a Ana María Castilleja Mendieta quien le entregó el cargo al empresario perredista Zeferino Torreblanca.

Por la alcaldía pasaría luego Alberto Rosas quien le entregó la alcaldía al folklórico de Félix Salgado Macedonio que compone, canta, baila y actúa pero que demostró que no sabe gobernar.

En su comunicado el PRI indica que sus candidatos ganaron además las alcaldías en otros 40 municipios con candidatos propios, y en 5 más dentro de una coalición con el Partido Verde.

“Por lo que el PRI gobernará 45 ayuntamientos de un total de 81 que estuvieron en disputa, así como 11 distritos electorales, más otros 2 en coalición con el PVEM, de u total de 28”, precisó.

De acuerdo a los datos del INEGI, esos 45 municipios concentran más de 2 millones 200 mil habitantes, lo que representa el 71 por ciento de la población total del estado.

El tricolor destaca que los 45 municipios ganados entre los que se encuentran la capital Chilpancingo, Taxco, Zihuatanejo e Iguala son los más importantes desde el punto de vista económico y político.

De todos sin embargo, no hay duda, el puerto de Acapulco es el diamante de la corona en esta elección. Ahí es donde después de nueve años, el PRI recuperó la presidencia municipal, al obtener una ventaja irreversible en las elecciones del, “en la que la ciudadanía emitió su voto a favor de un cambio que le garantice el desarrollo, la seguridad y progreso de este destino turístico”, asegura el CEN del PRI de Beatriz Paredes.

De ahí que la presidenta nacional del tricolor, exhiba tímidamente su felicidad.

Ya se… habrá quienes crean que lo ocurrido en Guerrero -donde, hay que decirlo, el operador principal por el tricolor fue el exgobernador de Hidalgo, senador de la República y secretario general del CEN del PRI, Jesús Murillo Karam-, es una golondrina que no hace verano.

Pero, mire Usted: desde el 2 de julio de 2006 en que los priístas perdieron prácticamente todo, este partido inexplicablemente ha ganado prácticamente todos los cargos en disputa.

Apenas tres meses después de aquel cuestionadísimo proceso, el 15 de octubre de ese año, en Tabasco arrasó el priísta Andrés Granier sobre Andrés Manuel López Obrador -quien hizo a un lado a su amigo y delfín, al expriísta Raúl Ojeda-, para hacer él la campaña.

El 20 de mayo del año siguiente, en Yucatán, contra todos los pronósticos triunfó la priísta Ivonne Ortega por sobre un panista que constaba con el apoyo del gobernador saliente y del Presidente de la República.

Luego vendrían los comicios intermedios en Chihuahua, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Baja California, Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Sinaloa, Michoacán, Puebla, Tamaulipas, Tlaxcala, Baja California sur, Quintana Roo, Hidalgo, Nayarit y Coahuila.

En el 90 por ciento de estas entidades simplemente arrasó. Destacan los casos de Aguascalientes donde gobierna desde hace dos sexenio el PAN y en el cual el tricolor se levantó la alcaldía en la capital y la mayoría del Congreso local.

En Baja California por poco les gana un personaje insospechado, el exótico hijo del Profesor Hank, Jorge Hank Rhon. Los panistas tuvieron que echar mano de esa arma secreta electoral llamada Elba Esther Gordillo quien con su ejército de operadores fue quien le aseguró el triunfo a José Guadalupe Osuna Millán.

En Zacatecas, gobernado desde hace 10 años por el PRD, el PRI se levantó los principales cargos.

Y en Veracruz, Oaxaca, Puebla, Hidalgo, Quintana Roo, Nayarit y Coahuila simplemente no le dejo nada a la oposición. Se fue con prácticamente todas las diputaciones y la mayoría de las presidencias municipales en disputa.

Este desempeño se convirtió en una verdadera debacle para el PAN en Puebla, Oaxaca y Veracruz, donde el blanquiazul había logrado penetrar en forma importante durante los últimos años al grado de que estaban seguros que podrían aspirar seria y firmemente a la gubernaturas que cambian en 2010 y 2011.

Esto mismo ocurre en los comicios del domingo en Guerrero.

Los resultados indican que para el PRD los comicios fueron una paliza, pero para el PAN es una seria advertencia de que podrían perder un importante segmento del poder adquirido en 2006.

Esta alarma ya les había venido sonando a los blanquiazules a todo lo largo de 2007 y 2008. Simplemente en los comicios para renovar a la Cámara de Diputados en Hidalgo el 17 de febrero pasado fueron una seria llamada de atención. Luego de colocarse en una posición relevante, de un día para otro lo perdieron todo.

Fuera de los encendidos discursos de Germán Martínez Cázares, los analistas en serio y los más reconocidos politólogos no saben de dónde sale el optimismo y la seguridad con los cuales el líder del PAN puede salir a afirmar que su partido va por la mayoría de los diputados federales en los comicios del 5 de julio de 2009.

Por más que se quiebran la cabeza, las tendencias y los levantamientos de opinión indican que de las 300 diputaciones e mayoría que estarán en juego el año que entra, el PRI podría tener ya aseguradas una 120 frente a quizá unas 60 del PRD y unas 100 del PAN que, tal como están las cosas, podrían bien en quedar en 80.

Las prospectivas en serio, basadas en las tendencias y los resultados por distrito, estado y región, indican que el PRI podría lograr unas 130 diputaciones de mayoría y otras 100 de representación proporcional (es decir, de acuerdo a su votación total).

Para quienes sonrien ante estas proyecciones, habría que recordar que en el 2000 el PRI obtuvo 133 diputaciones de mayoría y 78 pluris para lograr una bancada de 211 diputados federales. En esa Legislatura el PAN logró 134 de mayoría y 71 de representación proporcional para sumar 205 legisladores y el PRD obtuvo 24 demayoría y 26 pluris para tener una fracción de 50 diputados.

En la siguiente elección, la de 2003 el PRI alcanzó 159 de mayoría y 65 de representación proporcional para sumar los 224 diputados frente a 83 de mayoría y los 70 pluris del PAN mientras el PRD obtenía 55 de mayoría y 40 de representación proporcional para lograr los 95 en total.

En 2006 el PRI sufre una derrota absoluta al lograr apenas 65 de mayoría y 41 de representación proporcional para tener una bancada de apenas 105 diputados frente a 137 de mayoría y 70 pluris del PAN y 91 de mayoría y 36 pluris del PRD,m que tiene una fracción de 127 diputados.

El recuento es interesante, porque las proyecciones indican que el PRI simplemente recuperaría los números y porcentajes que ya tenía en las legislaturas anteriores, quizá un total de 230 diputados.

Eso es lo que nos están advirtiendo comicios como los de Guerrero.

El problema es para el PAN y el PRD.

rvizcainoa@gmail.com



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