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El recuento es interesante, porque las proyecciones indican que
el PRI simplemente recuperaría los números y porcentajes
que ya tenía en las legislaturas anteriores, quizá
un total de 230 diputados.
Beatriz
Paredes no pudo sustraerse del encanto de lo que para ella y su
partido representa el triunfo del tricolor en Guerrero: “con
la victoria alcanzada en Guerrero, el Revolucionario Institucional
consolida su avance como la primera fuerza política a nivel
territorial en el País”.
Estas
son apenas las dos escuetas líneas finales del boletín
con el cual el PRI dio a conocer ayer que arrasó el domingo
con los cargos en disputa en el conflictivo estado de Guerrero.
El
antipriísmo nacional seguramente sonreirá pensando
que el viejo partido simplemente está acabado, y que esa
expresión no es más que una bufonada más
de los dinosaurios que no encuentran como morir.
Pero
los hechos, los resultados, las cifras y porcentajes electorales
de los dos últimos años indican que la tlaxcalteca
Paredes peca incluso de prudente.
El
domingo y con el 99 por ciento de las actas computadas, el PRI
recupera Acapulco luego de ser gobernado durante 9 años
-tres períodos electorales consecutivos-, por perredistas.
La presidencia municipal la recupera el priísta Manuel
Añorve Baños quien ténicamente fue quien
la entregó al PRD hace 9 años.
Hay
que recordar que Añorve fue uno de tres alcaldes interinos
en aquella época. El que ganó aquellos comicios
en 1996 fue Juan Salgado Tenorio, quen apenas estuvo un año
en el cargo. Le siguió Añorve como interino, pero
luego, en 1998, por instrucciones superiores, como se acostumbraba
en aquel tiempo, lo sustituyó César Varela Blanco
quien apenas duró unos meses en el cargo para ser relevado
por Añorve quien estuvo de finales de 1998 a 1999 para
entregarle la silla municipal a Ana María Castilleja Mendieta
quien le entregó el cargo al empresario perredista Zeferino
Torreblanca.
Por
la alcaldía pasaría luego Alberto Rosas quien le
entregó la alcaldía al folklórico de Félix
Salgado Macedonio que compone, canta, baila y actúa pero
que demostró que no sabe gobernar.
En
su comunicado el PRI indica que sus candidatos ganaron además
las alcaldías en otros 40 municipios con candidatos propios,
y en 5 más dentro de una coalición con el Partido
Verde.
“Por
lo que el PRI gobernará 45 ayuntamientos de un total de
81 que estuvieron en disputa, así como 11 distritos electorales,
más otros 2 en coalición con el PVEM, de u total
de 28”, precisó.
De
acuerdo a los datos del INEGI, esos 45 municipios concentran más
de 2 millones 200 mil habitantes, lo que representa el 71 por
ciento de la población total del estado.
El
tricolor destaca que los 45 municipios ganados entre los que se
encuentran la capital Chilpancingo, Taxco, Zihuatanejo e Iguala
son los más importantes desde el punto de vista económico
y político.
De
todos sin embargo, no hay duda, el puerto de Acapulco es el diamante
de la corona en esta elección. Ahí es donde después
de nueve años, el PRI recuperó la presidencia municipal,
al obtener una ventaja irreversible en las elecciones del, “en
la que la ciudadanía emitió su voto a favor de un
cambio que le garantice el desarrollo, la seguridad y progreso
de este destino turístico”, asegura el CEN del PRI
de Beatriz Paredes.
De
ahí que la presidenta nacional del tricolor, exhiba tímidamente
su felicidad.
Ya
se… habrá quienes crean que lo ocurrido en Guerrero
-donde, hay que decirlo, el operador principal por el tricolor
fue el exgobernador de Hidalgo, senador de la República
y secretario general del CEN del PRI, Jesús Murillo Karam-,
es una golondrina que no hace verano.
Pero,
mire Usted: desde el 2 de julio de 2006 en que los priístas
perdieron prácticamente todo, este partido inexplicablemente
ha ganado prácticamente todos los cargos en disputa.
Apenas
tres meses después de aquel cuestionadísimo proceso,
el 15 de octubre de ese año, en Tabasco arrasó el
priísta Andrés Granier sobre Andrés Manuel
López Obrador -quien hizo a un lado a su amigo y delfín,
al expriísta Raúl Ojeda-, para hacer él la
campaña.
El
20 de mayo del año siguiente, en Yucatán, contra
todos los pronósticos triunfó la priísta
Ivonne Ortega por sobre un panista que constaba con el apoyo del
gobernador saliente y del Presidente de la República.
Luego
vendrían los comicios intermedios en Chihuahua, Durango,
Zacatecas, Aguascalientes, Baja California, Oaxaca, Veracruz,
Chiapas, Sinaloa, Michoacán, Puebla, Tamaulipas, Tlaxcala,
Baja California sur, Quintana Roo, Hidalgo, Nayarit y Coahuila.
En
el 90 por ciento de estas entidades simplemente arrasó.
Destacan los casos de Aguascalientes donde gobierna desde hace
dos sexenio el PAN y en el cual el tricolor se levantó
la alcaldía en la capital y la mayoría del Congreso
local.
En
Baja California por poco les gana un personaje insospechado, el
exótico hijo del Profesor Hank, Jorge Hank Rhon. Los panistas
tuvieron que echar mano de esa arma secreta electoral llamada
Elba Esther Gordillo quien con su ejército de operadores
fue quien le aseguró el triunfo a José Guadalupe
Osuna Millán.
En
Zacatecas, gobernado desde hace 10 años por el PRD, el
PRI se levantó los principales cargos.
Y
en Veracruz, Oaxaca, Puebla, Hidalgo, Quintana Roo, Nayarit y
Coahuila simplemente no le dejo nada a la oposición. Se
fue con prácticamente todas las diputaciones y la mayoría
de las presidencias municipales en disputa.
Este
desempeño se convirtió en una verdadera debacle
para el PAN en Puebla, Oaxaca y Veracruz, donde el blanquiazul
había logrado penetrar en forma importante durante los
últimos años al grado de que estaban seguros que
podrían aspirar seria y firmemente a la gubernaturas que
cambian en 2010 y 2011.
Esto
mismo ocurre en los comicios del domingo en Guerrero.
Los
resultados indican que para el PRD los comicios fueron una paliza,
pero para el PAN es una seria advertencia de que podrían
perder un importante segmento del poder adquirido en 2006.
Esta
alarma ya les había venido sonando a los blanquiazules
a todo lo largo de 2007 y 2008. Simplemente en los comicios para
renovar a la Cámara de Diputados en Hidalgo el 17 de febrero
pasado fueron una seria llamada de atención. Luego de colocarse
en una posición relevante, de un día para otro lo
perdieron todo.
Fuera
de los encendidos discursos de Germán Martínez Cázares,
los analistas en serio y los más reconocidos politólogos
no saben de dónde sale el optimismo y la seguridad con
los cuales el líder del PAN puede salir a afirmar que su
partido va por la mayoría de los diputados federales en
los comicios del 5 de julio de 2009.
Por
más que se quiebran la cabeza, las tendencias y los levantamientos
de opinión indican que de las 300 diputaciones e mayoría
que estarán en juego el año que entra, el PRI podría
tener ya aseguradas una 120 frente a quizá unas 60 del
PRD y unas 100 del PAN que, tal como están las cosas, podrían
bien en quedar en 80.
Las
prospectivas en serio, basadas en las tendencias y los resultados
por distrito, estado y región, indican que el PRI podría
lograr unas 130 diputaciones de mayoría y otras 100 de
representación proporcional (es decir, de acuerdo a su
votación total).
Para
quienes sonrien ante estas proyecciones, habría que recordar
que en el 2000 el PRI obtuvo 133 diputaciones de mayoría
y 78 pluris para lograr una bancada de 211 diputados federales.
En esa Legislatura el PAN logró 134 de mayoría y
71 de representación proporcional para sumar 205 legisladores
y el PRD obtuvo 24 demayoría y 26 pluris para tener una
fracción de 50 diputados.
En
la siguiente elección, la de 2003 el PRI alcanzó
159 de mayoría y 65 de representación proporcional
para sumar los 224 diputados frente a 83 de mayoría y los
70 pluris del PAN mientras el PRD obtenía 55 de mayoría
y 40 de representación proporcional para lograr los 95
en total.
En
2006 el PRI sufre una derrota absoluta al lograr apenas 65 de
mayoría y 41 de representación proporcional para
tener una bancada de apenas 105 diputados frente a 137 de mayoría
y 70 pluris del PAN y 91 de mayoría y 36 pluris del PRD,m
que tiene una fracción de 127 diputados.
El
recuento es interesante, porque las proyecciones indican que el
PRI simplemente recuperaría los números y porcentajes
que ya tenía en las legislaturas anteriores, quizá
un total de 230 diputados.
Eso
es lo que nos están advirtiendo comicios como los de Guerrero.
El
problema es para el PAN y el PRD.
rvizcainoa@gmail.com
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