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El resolutivo de la Comisión de Garantías que valida
la elección interna en Veracruz, tiene un carácter
de consigna política, confirma la crisis de legalidad interior,
no resuelve nada y profundiza la crisis perredista en este estado.
Dicha Comisión de Garantías, que no garantiza nada,
cierra el círculo vicioso instalado en el PRD de Veracruz,
que lo encamina a la marginalidad, violando los principios de
legalidad, certeza, imparcialidad, objetividad, entre otros, que
rigen todo proceso electoral en nuestro país. Es obvio
que al rebasarse todo plazo y toda instancia después de
más de seis meses de haberse efectuado una elección
mayormente simulada debió anularse todo el proceso.
Quedará
una dirigencia débil y continuista pues es producto de
un fraude y de una elección simulada. Será, por
lo tanto, ilegitima y carecerá de autoridad moral. Si no
está respaldada democráticamente no puede ser “candil
de la calle y oscuridad de su casa”.
La
previsible convocatoria a la unidad será una invitación
a la complicidad. La unidad no es posible cuando quien la invoca
está viciado de origen. Para que la unidad no sea en torno
al presupuesto, la deshonestidad y el entreguismo tendría
que ser antecedida por la presentación de las renuncias
de quienes no serán más que dirigentes de papel.
A su ilegitimidad los nuevos representantes del PRD le agregarán
la carga de inactividad, falta de ideas, mala imagen y nula presencia
que les heredan los administradores salientes.
En
Veracruz el PRD va sin rumbo, sin escrúpulos y muy lejos
de la gente, del pueblo que dice defender. El costo político
va a ser muy alto para todos por culpa de pequeños grupos
burocráticos y aburguesados que se desviaron – o
nunca supieron por donde era – de un camino de lucha y alternativa.
Habrá que esperar la elección federal del año
próximo para ver los resultados de su gestión.
Es
claro que del PRD en Veracruz ya sólo queda el “cascarón”
o el membrete. A excepción de seis o siete regiones en
el resto del estado no tiene vida orgánica, no cuenta con
base social, no presenta propuestas, no ofrece ideas y no se moviliza.
Para muchísimos ciudadanos ya no es opción política,
mucho menos de poder, pues no influye en nada, es más,
no hace casi nada. Quienes lo administran han convertido al PRD
en una comparsa y en un partidito tradicional, casi del montón.
En
ese contexto he decidido, a petición de dirigentes regionales
y militantes de verdad, permanecer en las filas del PRD como afiliado
de base, como “soldado razo”, sin participar en nada
que tenga que ver con responsabilidades directivas. La única
condición para no salirme del PRD es que permanezca como
su afiliado el Lic. Andrés Manuel López Obrador;
si él renunciara al día siguiente yo estaría
fuera. Voy a estar un año separado de la militancia activa,
una especie de año sabático; no voy a legitimar
a nadie haciéndole oposición interna. No voy a participar
en ninguna convocatoria de representantes ilegítimos. El
PRD es más, mucho más, que quienes dicen dirigirlo.
No
avalo, me deslindo de la dirigencia estatal impuesta en el PRD
de Veracruz. Es un asunto de principios y congruencia elementales.
A la crisis de la política en general y a la del PRD en
particular debemos responder con autenticidad y coherencia. No
hay nada que tratar con quienes han hecho del fraude interno y
el “palerismo” su forma de hacer política.
Creer que lo cosmético resuelve es tan ingenuo como cínico.
Para que el PRD salga de sus crisis en primer lugar debería
salir de la simulación.
Ser de izquierda es mi identidad y mi convicción, es una
forma de vida para el presente y futuro; por lo pronto, mi visión
y actividades en ese sentido se expresará en la gestión
social, en la defensa del petróleo y en la construcción
de organizaciones como el Frente Amplio Social que, en breve,
llegará a estar presente en unos 50 municipios del estado
de Veracruz.
Uriel
Flores Aguayo
Pagina: www.urielflores.org.mx
Correo:
urielfloresaguayo@hotmail.com
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