| El
aborto es la interrupción del desarrollo del feto durante
el embarazo, antes de que éste haya alcanzado las 20 semanas.
Después de este tiempo, la terminación del embarazo
antes del parto se llama parto pretérmino. El término
"aborto espontáneo" se refiere a los hechos que
se presentan de manera natural, o al menos sin que medie voluntad
de eliminar al que ha de nacer, por parte de la madre o por parte
del médico que atiende el trabajo de parto.
A
principios del siglo XX, muchos países empezaron a despenalizar
el aborto cuando éste era efectuado para proteger la vida
de la madre, y en algunos casos para proteger la salud de la madre.
Hacia finales de la década de los años 60´
y durante los años 70´, la mayoría de los
países desarrollados despenalizaron el aborto y ampliaron
las circunstancias en que éste es permitido. En 1970 el
Estado de Nueva York adoptó una ley que exigía dos
condiciones para un aborto: que lo realizara un médico
y que el embarazo fuera de menos de 4 meses. Poco tiempo después
lo hizo Canadá (1969), incluyendo Francia, Nueva Zelanda,
Italia y Portugal. En 1973 existían 44 países en
que era legal el aborto, de los cuales 19 sólo lo permitían
por razones médicas, 6 incluían además razones
morales y 19 más incluían otros tipos de razones.
Actualmente,
una gran cantidad de países del mundo permiten el aborto
libremente o bajo ciertas circunstancias. El tratamiento legislativo
que se le ha dado al aborto varía enormemente de un país
a otro; El 62% de la población mundial vive en 55 países
donde el aborto inducido está permitido, ya sea sin restricciones
en cuanto a su causa o por razones socioeconómicas, mientras
que el 25% vive en 54 países que lo prohíben completamente
o lo permiten sólo para salvar la vida de la mujer. A su
vez, otros tantos no lo contemplan como delito o declaran impune
bajo ciertas condiciones, ya sea por motivos terapéuticos
o quirúrgicos, sentimentales, y hasta por razones socioeconómicas.
Cabe
advertir que la no culpabilidad del aborto no significa que necesariamente
en estos países el aborto sea más frecuente que
en los que sí lo castigan; por el contrario, la legalidad
del aborto, acompañado con una educación sexual
masiva y un amplio acceso a métodos anticonceptivos, favorece
que ocurran pocos abortos. Un ejemplo de esto es Holanda, que
es el país con menor frecuencia de abortos del mundo (12,7%
de los embarazos).
La
norma declarada constitucional y en vigor en el distrito federal
desde abril del 2007, despenaliza la interrupción del embarazo
durante las primeras 12 semanas de gestación. En los otros
31 estados del país aún es castigado el aborto y
sólo se excluye de penalidad en algunos casos como cuando
el embarazo sea resultado de una violación, el feto presente
alteraciones congénitas que impliquen daños físicos
o mentales, o cuando la madre corra peligro.
La
validez de la norma fue avalada por ocho de los 11 ministros de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en un fallo
que abre la posibilidad a que en otros estados se presenten iniciativas
de ley similares. La Procuraduría General de la República
(PGR) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH),
plantearon que la despenalización del aborto era inconstitucional
por atentar contra el derecho a la vida --a su juicio garantizado
en la carta magna-- y que la Asamblea Legislativa del Distrito
Federal no tenía facultades para legislar al respecto,
pero el análisis en la Corte partió de un proyecto
postulado por uno de sus ministros, el cual consideró la
despenalización como ilegal porque la Constitución
protege la vida desde la concepción hasta la muerte. Varios
ministros refutaron el proyecto y señalaron que el derecho
a la vida no está expresamente garantizado en la carta
magna.
Se
calcula que entre el 2005 y 2006 se presentaron unos 28,000 legrados
en clínicas y hospitales privados en México, contrastante
con el supuesto servicio que estos médicos clandestinos
ofrecen, están las cifras de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) de 70 mil mujeres que perecen cada año
en todo el mundo a causa de interrupciones del embarazo mal practicadas,
lo que representa 191 mujeres muertas por día. 1500 de
ellas, ocurren en México anualmente, según organizaciones
a favor del aborto. En México los abortos voluntarios oscilan
entre 110 mil y dos millones anuales. Es la cuarta causa de mortalidad
materna en el país. En Latinoamérica el 73% de las
mujeres rurales pobres acuden a personas no capacitadas o se hacen
ellas mismas el aborto. El 57% de las mujeres urbanas pobres y
un 10% de las mujeres urbanas con recursos económicos hacen
lo mismo. Estos elevados porcentajes de mujeres que mueren a causa
de abortos clandestinos, transforman al aborto en un grave problema
de salud pública, convirtiéndolo en un motivo preocupante
y fundamental para demandar su atención en el espacio gubernamental.
No
se debe descalificar a priori las consideraciones éticas
y religiosas que cada persona o grupo tengan sobre el tema del
aborto; sin embargo, se debe respetar la libertad de las personas
para decidir sobre su cuerpo. De ahí que sería sana
una consulta a las mujeres veracruzanas, para que fueran ellas
quienes decidieran si se debe despenalizar o no el aborto en nuestro
Estado, además de mesas de trabajo, foros y encuentros
estatales, puesto que es una decisión exclusiva de las
mujeres.
Sin
duda no se debe apoyar el aborto, sino la despenalización
de esta práctica, bajo los siguientes criterios: cuando
el embarazo resulte de una violación, cuando tenga malformaciones
o peligre la vida de la mamá, sólo una mujer puede
saber cuándo es el momento de tener más hijos de
los que ya tiene, cuál es el momento en el que se afecta
su calidad y proyecto de vida, cuáles son las condiciones
económicas y de salud que favorezcan el embarazo; es decir;
sólo ella tiene derecho a decidir cuándo es el momento
para la maternidad. Es un derecho constitucional inalienable y
fundamento de la dignidad humana.
Es
en ese tenor que las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa
del Distrito Federal al Código Penal, por las cuales deja
de ser delito la práctica del aborto de la primera a la
décimo segunda semana de gestación, tienen gran
trascendencia nacional; al ser una ley de avanzada que servirá
como referencia para Veracruz.
Es necesario resaltar que existen muchas y variadas cuestiones
a discutir en torno a la despenalización del aborto, no
sólo es cuestión de estar a favor o en contra. Es
prioritario plantear las condiciones que favorezcan que las mujeres
ya no interrumpan sus embarazos; sobre todo cuando la decisión
de hacerlo tiene que ver con la libertad de conciencia y mientras
no cambien estructuralmente las condiciones de desprotección
sexual, de ignorancia y de pobreza en que vive gran parte de la
población, no se podrán evitar los abortos.
Estamos convencidos que la disminución de esta práctica
en condiciones de riesgo debe ser cuestión de voluntad
política. Para lograr tal fin resulta primordial sensibilizar
a los distintos sectores de la sociedad con respecto al ejercicio
de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; es imperioso
pasar de la aceptación teórica y discursiva de los
derechos reproductivos, al establecimiento de las condiciones
que garanticen su cumplimiento, esto supone un rediseño
de la vida social que atienda al aborto como un problema de salud
pública nacional y, en ese sentido, buscar los consensos
para la articulación de alternativas en el marco de la
equidad de género y la igualdad social. ¿Usted qué
Opina?
Correo
Electrónico:
alfredotress04@yahoo.com
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