| La
delincuencia en Martínez de la Torre, tiene asustada a
la población pues un grupo de matones llega con algún
empresario, le piden una cantidad mensual, y si se niega, le incendian
su negocio o amenazan con matarlos a ellos o a su familia. Nadie
acude a denunciar nada, porque la sociedad tiene la plena seguridad
de que existe una red criminal protegida y formada por policías,
políticos y burócratas.
Esto
es lo que se llama la evolución de la delincuencia incubada
en la corrupción del sistema judicial, esta institución
se vuelve tan ineficiente, que en ella se engendra y se promueve
la mayor parte de la delincuencia organizada, gracias a que conocen
el sistema, obtienen información, tienen el entrenamiento,
conocen a los mandos superiores, se codean con los políticos,
los protegen o los han protegidos, han sido sus guardaespaldas
y en ocasiones sus ejecutores. La sociedad por sí misma
no puede generar tal calidad de delincuentes; acaso raterillos,
viciosos y malvivientes, redes de criminales entrenadas y armadas,
sólo instituciones en decadencia o colapsadas.
Quien vende grandas de fragmentación, lanzacohetes, fusiles
automáticos, munición de alta velocidad, chalecos
blindados, fusiles especiales para franco tirador, FAL y otros
objetos que no se fabrican para la venta al público, sino
que tienen destino específico para un país y para
una organización militar. ¿quién fabrica
granadas de fragmentación y a qué stock militar
fueron destinadas? Ningún mando militar en el mundo le
deja una granada a un soldado, sí este no esta en zona
de combate o en simulacros de combate, en entrenamiento, nadie
usa material explosivo verdadero, los morteros y grandas se usan
desactivadas. En zona de combate, cada soldado recibe una dotación
de munición y de granadas de diferente tipo, que deben
devolver a sus depósitos al término, de otra forma
tienen que reportar donde dispararon o lanzaron una granada y
por qué motivo. La pregunta es insistente, ¿de dónde
sacan granadas de mano los delincuentes?
Por
otro lado es importante destacar que para manipular granadas de
mano, se requiere de entrenamiento, esto es innegable, cómo
lanzarla y como desarmarla; las armas requieren de entrenamiento
especial, particularmente lanza granadas y fusiles automáticos.
En una compañía pocos soldados particularmente los
de armas de apoyo pueden manejar lanza cohetes y pocos tienen
el entrenamiento para manejar un FAL, particularmente soldados
de primera. Nadie nos puede decir que un ex guarura o un matoncillo
de rancho puede disparar armas de asalto y tirar granadas de mano.
De aspecto campesino, humilde, poco culto, de gustos extravagantes,
es como se observan los miembros de estas bandas, personas que
nacen odiando profundamente al resto de la sociedad que ha logrado
algo a través del gran esfuerzo y riesgo que representa
la vida en el tercer mundo, en las economías emergentes,
en países donde un sistema corrupto rige la vida cotidiana
e institucional de la sociedad y entorpece el desarrollo de una
sociedad hacia mejores niveles de vida y evolución cultural.
Se observa en Martínez de la Torre el miedo en la población,
los que tienen un auto caro, tienen miedo que alguien lo dañe
o lo robe, en el peor de los casos que los secuestren, sólo
por el hecho de haber logrado mejores condiciones económicas.
Ya no es la continuidad de los actos delictivos, sino la magnitud
de cada uno de ellos.
Sin embargo; poco o nada se puede hacer en el país por
remediar la situación. Más policías armados,
más equipo, más personal entrenado no sirven de
nada, porque lo que se logra son más delincuentes armados
y entrenados con presupuesto oficial, ya que la corrupción
no tiene su origen en la sociedad, sino en el Sistema de Estado,
y esto, ya es un todo.
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