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¡Hasta modositos nos salieron ahora los diputados del Partido
Revolucionario Institucional!
Después de la sesión extraordinaria del Congreso
el viernes pasado, donde los legisladores del PRI le echaron montón
a la iniciativa que presento el Gobernador para derogar el artículo
sexto transitorio del Código Electoral del Estado, y adicionar
el sexto bis, que permitirá a los actuales consejeros electorales
del Instituto Electoral Veracruzano mantenerse en su cargo por
tiempo indefinido, los conscriptos priístas se molestaron
todavía, a pesar de haber mayoriteado la sesión,
porque los legisladores de todos los partidos distintos al suyo
optaron por abandonar el recinto legislativo, y no ser testigos
de una votación mecánica, ayuna de argumentos reflexivos
que la hayan provocado.
Eso encrespo a los diputados del PRI, los emberrincho, los saco
de sus casillas porque querían que los legisladores opositores
permanecieran en sus curules y avalaran el procedimiento. La diputada
Carolina comportándose como la figura que denunció
(actos porriles), gritaba desde la presidencia, despotricaba contra
todos sus pares opositores y les reclamaba su presencia, exigiéndosela
para que, a quien le rinde cuentas, no fuera a regañarla
por no haber sacado sin escándalo la reforma.
No querían que los diputados de militancia distinta al
suyo se salieran de la Cámara y descalificaran el procedimiento
legislativo. Por eso Francisco Portilla, uno de los escasos legisladores
pensantes de ese partido llamaba desde el atril a sus compañeros
de oposición a no abandonar la sesión, argumentando
que antes que los intereses partidistas deberían anteponer
los intereses de los ciudadanos que los eligieron para representarlos
en el Congreso, “”de una manera institucional, seria
y responsable””, como si el comportamiento de muchos
legisladores priístas fuera eso: serio y responsable.
Piden responsabilidad y seriedad, cuando muchas de las actuaciones,
tanto dentro como fuera del recinto legislativo, de legisladores
del PRI, ha sido de caricatura, de franca provocación,
de agresión y de falta de respeto a los conciudadanos veracruzanos.
Allí esta la actuación del diputado por el distrito
de Perote, Joel Arcos Roldán, que en la ultima conferencia
de prensa efectuada en el recinto legislativo, le falto al respeto
a una reportera que había acudido a su llamado, a quien
le aventó inclusive un papel, en clara muestra de “”la
cultura”” que profesa.
La dialéctica de las ideas que maneja, las mostró
en las declaraciones públicas que ofreció al término
de la sesión el presidente de la Comisión Legislativa
de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales Joel
Arcos Roldán, cuando señalo: “”puede
haber reelección, pero no creo que haya reelección;
la reelección se descarta para los actuales consejeros
electorales””.
¡Uff!,
¡que ideas! ¡Que reflexión! ¡Que filosofía
tan más prístina y diáfana maneja el legislador,
dignas de generar un debate ideológico en la tribuna más
alta del congreso local!, claro, de manera responsable, institucional
y seria, diría el diputado Portilla.
¿Será
que por ello que existe, a decir de algunos priistas serios, que
han formado parte de otras legislaturas, un “”bronx””
en la actual, integrada por jóvenes que se sienten tocados
por el que manda en Veracruz, y otros no tanto, pero que la amistad
con el “”jefe” los salva?
La salida del recinto Legislativo de los diputados de oposición
es una táctica parlamentaria, que no les debe espantar
a los diputados del PRI, ni la deben de cuestionar y satanizar.
Ellos la practicaron en la LX Legislatura, cuando fueron minoría
y los legisladores del Partido (de) Acción Nacional realizaban
el mismo mayoriteo que ellos
¿Qué
entonces no debían anteponer los intereses de los ciudadanos
veracruzanos que los eligieron, por sobre los de su partido, preguntaría
yo?
Que se asomen al diario de los debates de la LX Legislatura, los
actuales legisladores del partido revolucionario institucional,
y vean todas las marrullerías que sus compañeros
diputados de esa cámara hacían, para que no hagan
berrinches hoy, de acciones porriles que no les son ajenas.
La tarea que debería animar a los actuales diputados del
partido tricolor, sería el de elevar el nivel del debate,
ponerse a estudiar para profesionalizar a sus legisladores y ganar
con argumentos la batalla de las ideas, en lugar de levantar su
dedito ante la ausencia de filosofías convincentes.
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