2 DE OCTUBRE…RECUERDOS PARA SIEMPRE
Luis Bustos
03/Octubre/2008

Siendo alumno de la Escuela Normal Rural “Enrique Rodríguez Cano” de Ximonco, Perote, me tocó vivir este pasaje de la historia nacional que marcó un antes y después. Como estudiantes, como jóvenes hijos de familias de escasos recursos económicos, de origen sabíamos de carencias y, como miembros de la Federación Nacional de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), de manera natural nos fuimos formando en el conocimiento real del estado de cosas en la vida nacional, partiendo de las condiciones en que nos encontrábamos en nuestro inolvidable centro de estudios. Cada mañana nos despertábamos con el frío de la montaña, con el entrenamiento obligado en las canchas de fut y béisbol, que eran de arena, por lo que concluíamos completamente bañados de polvo y tierra, para mas tarde encontrarnos con la novedad de que las calderas no funcionaban y no quedaba otra alternativa que darse un baño de agua fría, helada que salía de las grandes regaderas de presión, cuyos “manguerasos” nos hacían bailar un zapateado.
Así era nuestro empezar de cada día, haciendo conciencia y construyendo nuestra formación de profesores normalistas elaborando cada quien un extraordinario, repito, extraordinario material didáctico que serviría de apoyo en las prácticas escolares en las escuelas primarias que se nos asignaban para el caso. Más tarde, de frente a un grupo de pequeños alumnos, humildes, sin zapatos, sin chamarras para cubrirse del frío, empezábamos otra lección de vida en nuestro despertar en el transito de la adolescencia a la juventud. Todos, o la inmensa mayoría cumpliríamos los 18 años al concluir la carrera de maestro, así que conformábamos un núcleo estudiantil demasiado enclenque que ya organizábamos nuestras manifestaciones y marchas hacia el centro de Perote, cuando no nos lo impedía la policía estatal que por lo general nos cerraba el paso a la entrada del pueblo impidiéndonos cumplir con nuestros objetivos de expresar nuestras ideas libremente. Así nos encontró el 68, tratando de conocer el idioma ruso en las lecciones de la Revista URSS e interesados en lo que ocurría en París, donde se estaba iniciando el nuevo andar de la juventud mundial. En el televisor instalado en un amplio pasillo vimos las primeras noticias de aquel incidente entre alumnos de una Vocacional y una preparatoria en el D.F., de cómo fueron agredidos por la policía y más tarde cómo fue cañoneado el portón del edificio de San Idelfonso.
Esto trajo consigo, que estudiantes de otras ciudades del país se fueran organizando en apoyo de los defeños que estaban siendo brutalmente tratados por los granaderos. Por ello, los normalistas de perote, nos propusimos sumarnos a una manifestación en Xalapa convocada por la alianza de dirigentes estudiantiles de las facultades de derecho, arquitectura y economía, entre otras. Sin embargo, cuando empezábamos a bajar la calle de Lucio, a la altura del Puente Xallitic, nos dieron los primeros empujones y sacudidas los cuerpos policíacos de aquel entonces. Fue nuestra primera “madrina” en esta ciudad capital.
Mas tarde, se agiganta la flama de la inconformidad cuando se ordena al ejército entrar en Ciudad Universitaria, la que para esas fechas estaba en huelga por motivos totalmente ajenos al problema estudiantil. Violada la autonomía universitaria, se acrecienta el reclamo de la sociedad civil que con el paso de los días y el recrudecimiento de las acciones ya se encontraba involucrada en este gran Movimiento.
Lo demás ya se ha comentado mucho a lo largo de estos 40 años, y en lo que todos concluimos, es que la noche del 2 de octubre del 68 en Tlatelolco, es noche gris en nuestra historia, noche que quisiera uno mandar al olvido y que sin embargo siempre está presente. Por eso, quienes vivimos desde cualquier ángulo o trinchera esta etapa de nuestra historia, jamás podremos olvidar el agravio a las libertades y el abuso del poder de parte de quienes no supieron cómo manejar una situación que nació de un simple pleito de jóvenes pumas y burros blancos. Alegre ignorancia y lamentable falta de sensibilidad.

Comentarios: lubuga@hotmail.com



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