| A
Fidel Herrera se le ha acusado de muchísimas cosas. Él
mismo lo presume, pero asegura que su vida es transparente y que
ninguna intriga sobre su conducta personal podrá herirlo.
Desde antes de que se hiciera oficial su candidatura se le relacionó
con el narco.
En aquel entonces, con una demostración de firmeza de carácter
(algunos le llamaron “cara dura”) se burló
de ese señalamiento y recurrió a eso que se le da
tan bien, por su origen costeño, el juego de palabras:
“Yo lo que tengo son amigos ‘nacos’, no narcos”.
La magia que trae consigo la gubernatura de Veracruz hizo desaparecer,
de la noche a la mañana, cualquier historial turbio o actitud
sospechosa del nativo de Nopaltepec. Desde el primero de diciembre
del 2004 y hasta que cumpla su gestión, Fidel Herrera Beltrán
ha sido, es y será perfecto.
Es el mejor gobernador, al que más quiere la gente, el
mejor preparado, el más honesto… En fin.
Si alguien se equivoca, si alguien le falla a la confianza de
los veracruzanos, serán algunos de sus colaboradores que
–ingratos como son- estarían traicionando a la “confianza
y magnanimidad” del Gobernador.
En plena efervescencia electoral, cuando Fidel Herrera había
puesto todo su resto, su prestigio personal, su altísimo
nivel de aceptación entre los veracruzanos, para impulsar
el triunfo del PRI, una nueva sombra oscureció su figura
y, como era lógico -habida cuenta del la actitud de los
medios locales- el golpe surgió de la capital del país.
Salió a la luz pública una credencial metálica
a nombre del delincuente de moda, Zhenli Ye Gon, que lo acreditaba
como enlace del Senado de la República y firmada por el
entonces legislador Fidel Herrera Beltrán.
Al margen del golpeteo interno que esta noticia generó,
recordando un affaire similar en el que habría intervenido
uno de sus más cercanos colaboradores, al Gobernador de
Veracruz le preocupó que esta noticia echara por la borda
el esfuerzo mediático que estaba realizando para sacar
adelante “su elección”, la que calificaría
su actuación al frente del Gobierno de Veracruz.
De inmediato movilizó a sus “operadores” en
materia de comunicación social, eliminó casi cualquier
referencia sobre el tema en la entidad y reclamó en las
esferas nacionales que salieran en su defensa.
No contento con ello, envió a personal del Gobierno de
Veracruz hasta Washington para que participara en la conferencia
de prensa ofrecida por Ye Gon y le preguntara directamente, sin
ambages, si conocía a Fidel Herrera. La respuesta fue la
que esperaba: No, no lo conozco.
Cuando parecía que el tema había sido superado,
el prestigiado analista político Raymundo Riva Palacio
volvió a la carga e insistió en que en las investigaciones
de la PGR sobre Zhenli Ye Gon había una ”línea
Veracruz” en la que estaría involucrado Fidel Herrera.
Una vez más y aprovechando la coyuntura de que había
gira del Presidente Felipe Calderón por Veracruz, el Gobernador
salió a detener esta nueva embestida y pidió que
fuera la propia Procuraduría General de la República
la que diera la cara para limpiar su honor.
Raymundo Riva Palacio retomó el tema este miércoles
e insistió en que las autoridades federales siguen una
línea de investigación sobre la introducción
de pseudoefedrina por el puerto de Veracruz.
Lo explica así:
“La investigación contra Zhenli Ye Gon en México
arrancó desde el 29 de mayo de 2006, cuando hubo una denuncia
ciudadana anónima por escrito señalando que la empresa
Unimed Pharm Chem de México, a través de su representante
legal, Ye Gon, había importado desde India 50 toneladas
de acetato de pseudoefedrina, que entraban por la aduana de Manzanillo
sin cumplir con los trámites correspondientes. La investigación
de la AFI produjo un informe confidencial el 2 de octubre de 2006
que confirmaba la denuncia anónima. De acuerdo con sus
averiguaciones, la importación ilegal de pseudoefedrina
se realizaba desde 2005. El producto que compraba Zhenli Ye Gon
en India entraba por Manzanillo y Veracruz, dándole la
vuelta a los permisos que tenía que expedir la Comisión
Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
“Las investigaciones notan que jamás les tocó
un semáforo rojo a sus contenedores, lo que hubiera provocado
una segunda revisión, como sí sucedió con
el embarque de China que entró en diciembre de 2006 en
Lázaro Cárdenas y que desencadenó un escándalo
intercontinental.
“La investigación precisó que la empresa importadora
era Unimed Pharm Chem de México, propiedad de Ye Gon, desde
donde se realizaba la venta mínima de cinco cuñetes
(cubetas) de 25 kilogramos cada una, a un precio de 4 mil 500
dólares la unidad. El modus operandi, de acuerdo con la
AFI, es que una vez que Patrón Arregui arreglaba que la
pseudoefedrina entrara ilegalmente, se cargaba en camiones de
Hongos Riozal, una empresa de José Escandón Paz,
principal operador de Ye Gon y actualmente en la cárcel,
y se enviaba a su bodega en el sur de la ciudad de México.
Su otra bodega en Xalapa servía para la operación
cuando entraban los cargamentos por Veracruz. La pista de Veracruz
tiene una línea de investigación paralela, dadas
las credenciales de senadores honorarios que extendió el
gobernador Fidel Herrera a Ye Gon y a Escandón Paz, y sus
estrechas relaciones con varios aduaneros investigados por las
autoridades federales”.
Hasta ahí el texto de Riva Palacio.
De que Veracruz era una ruta para la introducción de pseudoefedrina,
parece no tener discusión. Tampoco parece haber polémica
en que estos embarques llegaron en los años 2005 y 2006.
El tema realmente polémico es si el Gobierno de Fidel Herrera
Beltrán tuvo algo que ver para facilitar estas tareas ilícitas.
Él asegura que no, y hasta en tanto no surjan evidencias
que lo desmientan, habrá que creerle.
(filivargas@yahoo.com.mx) |