PUNTO DE VISTA

Filiberto Vargas Rodríguez
02/Agosto/2007

 
Regresa el caso Ye Gon

A Fidel Herrera se le ha acusado de muchísimas cosas. Él mismo lo presume, pero asegura que su vida es transparente y que ninguna intriga sobre su conducta personal podrá herirlo.
Desde antes de que se hiciera oficial su candidatura se le relacionó con el narco.
En aquel entonces, con una demostración de firmeza de carácter (algunos le llamaron “cara dura”) se burló de ese señalamiento y recurrió a eso que se le da tan bien, por su origen costeño, el juego de palabras: “Yo lo que tengo son amigos ‘nacos’, no narcos”.
La magia que trae consigo la gubernatura de Veracruz hizo desaparecer, de la noche a la mañana, cualquier historial turbio o actitud sospechosa del nativo de Nopaltepec. Desde el primero de diciembre del 2004 y hasta que cumpla su gestión, Fidel Herrera Beltrán ha sido, es y será perfecto.
Es el mejor gobernador, al que más quiere la gente, el mejor preparado, el más honesto… En fin.
Si alguien se equivoca, si alguien le falla a la confianza de los veracruzanos, serán algunos de sus colaboradores que –ingratos como son- estarían traicionando a la “confianza y magnanimidad” del Gobernador.
En plena efervescencia electoral, cuando Fidel Herrera había puesto todo su resto, su prestigio personal, su altísimo nivel de aceptación entre los veracruzanos, para impulsar el triunfo del PRI, una nueva sombra oscureció su figura y, como era lógico -habida cuenta del la actitud de los medios locales- el golpe surgió de la capital del país.
Salió a la luz pública una credencial metálica a nombre del delincuente de moda, Zhenli Ye Gon, que lo acreditaba como enlace del Senado de la República y firmada por el entonces legislador Fidel Herrera Beltrán.
Al margen del golpeteo interno que esta noticia generó, recordando un affaire similar en el que habría intervenido uno de sus más cercanos colaboradores, al Gobernador de Veracruz le preocupó que esta noticia echara por la borda el esfuerzo mediático que estaba realizando para sacar adelante “su elección”, la que calificaría su actuación al frente del Gobierno de Veracruz.
De inmediato movilizó a sus “operadores” en materia de comunicación social, eliminó casi cualquier referencia sobre el tema en la entidad y reclamó en las esferas nacionales que salieran en su defensa.
No contento con ello, envió a personal del Gobierno de Veracruz hasta Washington para que participara en la conferencia de prensa ofrecida por Ye Gon y le preguntara directamente, sin ambages, si conocía a Fidel Herrera. La respuesta fue la que esperaba: No, no lo conozco.
Cuando parecía que el tema había sido superado, el prestigiado analista político Raymundo Riva Palacio volvió a la carga e insistió en que en las investigaciones de la PGR sobre Zhenli Ye Gon había una ”línea Veracruz” en la que estaría involucrado Fidel Herrera.
Una vez más y aprovechando la coyuntura de que había gira del Presidente Felipe Calderón por Veracruz, el Gobernador salió a detener esta nueva embestida y pidió que fuera la propia Procuraduría General de la República la que diera la cara para limpiar su honor.
Raymundo Riva Palacio retomó el tema este miércoles e insistió en que las autoridades federales siguen una línea de investigación sobre la introducción de pseudoefedrina por el puerto de Veracruz.
Lo explica así:
“La investigación contra Zhenli Ye Gon en México arrancó desde el 29 de mayo de 2006, cuando hubo una denuncia ciudadana anónima por escrito señalando que la empresa Unimed Pharm Chem de México, a través de su representante legal, Ye Gon, había importado desde India 50 toneladas de acetato de pseudoefedrina, que entraban por la aduana de Manzanillo sin cumplir con los trámites correspondientes. La investigación de la AFI produjo un informe confidencial el 2 de octubre de 2006 que confirmaba la denuncia anónima. De acuerdo con sus averiguaciones, la importación ilegal de pseudoefedrina se realizaba desde 2005. El producto que compraba Zhenli Ye Gon en India entraba por Manzanillo y Veracruz, dándole la vuelta a los permisos que tenía que expedir la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
“Las investigaciones notan que jamás les tocó un semáforo rojo a sus contenedores, lo que hubiera provocado una segunda revisión, como sí sucedió con el embarque de China que entró en diciembre de 2006 en Lázaro Cárdenas y que desencadenó un escándalo intercontinental.
“La investigación precisó que la empresa importadora era Unimed Pharm Chem de México, propiedad de Ye Gon, desde donde se realizaba la venta mínima de cinco cuñetes (cubetas) de 25 kilogramos cada una, a un precio de 4 mil 500 dólares la unidad. El modus operandi, de acuerdo con la AFI, es que una vez que Patrón Arregui arreglaba que la pseudoefedrina entrara ilegalmente, se cargaba en camiones de Hongos Riozal, una empresa de José Escandón Paz, principal operador de Ye Gon y actualmente en la cárcel, y se enviaba a su bodega en el sur de la ciudad de México. Su otra bodega en Xalapa servía para la operación cuando entraban los cargamentos por Veracruz. La pista de Veracruz tiene una línea de investigación paralela, dadas las credenciales de senadores honorarios que extendió el gobernador Fidel Herrera a Ye Gon y a Escandón Paz, y sus estrechas relaciones con varios aduaneros investigados por las autoridades federales”.
Hasta ahí el texto de Riva Palacio.
De que Veracruz era una ruta para la introducción de pseudoefedrina, parece no tener discusión. Tampoco parece haber polémica en que estos embarques llegaron en los años 2005 y 2006.
El tema realmente polémico es si el Gobierno de Fidel Herrera Beltrán tuvo algo que ver para facilitar estas tareas ilícitas.
Él asegura que no, y hasta en tanto no surjan evidencias que lo desmientan, habrá que creerle.

(filivargas@yahoo.com.mx)


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